Memoria Viva

Memoria Viva: la bandera de EE.UU. en las escuelas puertorriqueñas

Persistente choque cultural en Puerto Rico

La presencia de la bandera de Estados Unidos en las escuelas del país viene acompañada de una larga historia. Tras la firma del Tratado de París, el 10 de diciembre de 1898 al final de la Guerra Hispanoamericana, Puerto Rico comenzó una nueva relación política bajo la soberanía norteamericana. Este enfrentamiento de dos culturas se reflejó inmediatamente en la educación y el idioma. 

En esta cápsula de Memoria Viva hacemos un recorrido con imágenes recopiladas por la Puerto Rico Historic Building Drawing Society donde se documenta en diversas escuelas de finales del Siglo 19 y principios del 20 el comienzo de este conflicto cultural.

Según el ensayo Trasfondo histórico de la educación en Puerto Rico” escrito por María M. López Laguerre, las tropas americanas que desembarcaron por Guánica en 1898 bajo el mando del General Miles encontraron una población bastante homogénea en todo lo que constituye la nacionalidad de un pueblo, sobre todo en su lengua, pero el alto porcentaje de analfabetismo hizo pensar que el idioma español no debía conservarse, así que comenzaron el proceso de americanización. Bajo las órdenes del General John Brooke en ese momento se establecieron las bases de la política lingüística oficial para Puerto Rico. Una de las comisiones que estudió la situación del país, la Comisión Caroll, requería del gobernador general y de la legislatura que tomaran medidas encaminadas al establecimiento de un sistema de enseñanza universal y obligatorio en escuelas públicas, en cuyo programa educativo se enseñara el idioma inglés. 

En enero de 1899, el General John Eaton, excomisionado de Educación de Estados Unidos llegó a Puerto Rico para hacerse cargo de los asuntos educativos y preparó un conjunto de reglamentos con el fin de promover la americanización por medio del idioma. Entre las disposiciones señaladas se disponía que los maestros debían aprender inglés; que se le diera preferencia para efectos de contratación a los maestros que lo hablaran; que los candidatos a examen de escuela superior, normal y de instituto deberían examinarse en inglés. 

Si el sistema escolar público se deja en manos negligentes e ineficientes, el despertar del pueblo quedará aplazado indefinidamente. Si se permite que dicho sistema continúe europeo, y que Francia y España continúen siendo dueñas intelectuales de la Isla, es posible que el desarrollo del sistema escolar pueda inducir al pueblo a la disminución de las simpatías fundamentales hacia el gobierno del cual forma parte. Si se americanizan las escuelas y se inspira el espíritu americano en los profesores y los alumnos..., las simpatías, puntos de vista y actitudes hacia la vida y hacia el gobierno, se harán esencialmente americanos. La gran masa de puertorriqueños es todavía pasible y maleable . . . Sus ideales están en nuestras manos para crearlos y moldearlos. Seremos responsables del trabajo que se haga, y es hoy nuestro deber solemne examinar cuidadosamente el carácter que deseamos darle a lo que será el producto de nuestra influencia y esfuerzos.

-Declaraciones del General John Eaton, en un informe bajo el título «”Sociological Factors–General Remarks  hechas tras su renuncia.   

El 1 de mayo de 1900 se aprueba la primera Ley Orgánica de Puerto Rico conocida como el «Foraker Act» o Ley Foraker, la cual dispuso un Gobierno Civil para la Isla. Esta ley creó el Departamento de Instrucción Pública y el cargo de Comisionado de Instrucción Pública, cuyo titular tendría un control casi absoluto sobre los distintos niveles educativos en Puerto Rico. El primer Comisionado de Instrucción fue Martín Brumbaugh, quien preparó legislación para sustituir al Código Escolar del General Eaton. Estableció como política lingüística la conservación del español y la adquisición del inglés.  

En mayo de 1911 se había fundado la Asociación de Maestros y desde sus comienzos tuvo como preocupación el bilingüismo en la Isla. Los primeros intentos de la Asociación iban encaminados a buscar términos medios. En su asamblea de 1912 tomó su primer acuerdo en relación con la lengua. En una resolución al efecto, solicitaba del Comisionado de Instrucción que en las escuelas urbanas se enseñara el primer grado en español; que en los grados siguientes, hasta el octavo grado, unas asignaturas fuesen en español y otras en inglés. Pedía, además, que en la escuela rural la enseñanza se condujera en español; y que en la escuela secundaria fuese en inglés. 

Como resultado de esta situación, la Legislatura de Puerto Rico intervino directamente. Consideró que el español no estaba recibiendo la debida atención y aprobó el cargo de Supervisor General de Español con la tarea de supervisar la enseñanza de este idioma en todas las escuelas públicas. Además, este supervisor debía aconsejar al Comisionado acerca de los cambios necesarios para mejorar los cursos de español, y ayudar a seleccionar el personal y los libros de texto. En este momento también se abolieron las clases anuales y el examen anual de inglés. 

Las presiones de la Asociación de Maestros, las protestas de maestros, padres y estudiantes iban en aumento. Así que la Legislatura de Puerto Rico, con fecha del 20 de marzo de 1925, aprobó una resolución para pedir que se realizara un estudio sobre la organización y métodos que estaban en práctica en la Universidad y las escuelas públicas. 

El debate sobre la enseñanza de ambas lenguas nunca ha conducido a una uniformidad de opiniones. La trayectoria de la política educativa y lingüística puertorriqueña sigue adelante en la búsqueda de una solución efectiva en torno a la enseñanza y dominio de los dos idiomas que atañen fundamentalmente a Puerto Rico desde principios de siglo.  

¿Cuál crees debe ser nuestra lengua materna? 

Mira la galería: Así fueron nuestras escuelas

 


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