Memoria Viva

Memoria Viva: La Masacre de Ponce

Cobró la vida de 19 puertorriqueños

El 21 de marzo se cumplirán los 82 años de la Masacre de Ponce. En 1937 el Partido Nacionalista organizó una marcha pacifica para conmemorar el aniversario de la Abolición de la Esclavitud, protestar contra el encarcelamiento del líder nacionalista Pedro Albizu Campos e iniciar una nueva campaña.

La actividad comenzaría con un desfile por las calles de la ciudad que debió culminar en la Plaza de las Delicias donde celebrarían un mitin en la noche. Pero la historia fue otra. Ese día ocurrió el acto más sangriento de la historia de Puerto Rico. 

En esta cápsula de Memoria Viva recordamos los sucesos del 21 de marzo de 1937, donde unos 19 puertorriqueños fueron asesinados y más de 150 resultaron heridos por la Policía Insular bajo el mando del gobierno colonial de Estados Unidos. Con imágenes conservadas en la Colección del Periódico El Mundo en la Biblioteca de la Universidad de Puerto Rico, imágenes utilizadas en la investigación del suceso, recordamos La Masacre de Ponce. 

“Alrededor del 14 de marzo, Plinio Gracián y Luis Castro Quesada, dirigentes nacionalistas de Ponce, le notificaron al gobierno municipal que el 21 de marzo la Junta Nacionalista celebraría un mitin público, que sería precedido por un desfile. Aún en estos tormentosos días de 1937, el pueblo sentía una gran atracción por los desfiles y actos públicos del Partido Nacionalista. El alcalde de Ponce, José Tormos Diego, concedió inmediatamente el permiso. Debe señalarse que la solicitud del permiso era un mero acto de cortesía de los nacionalistas al gobierno municipal. De acuerdo a la ley, en Puerto Rico no se necesitaban permisos para celebrar desfiles o actos públicos en los parques o plazas de la isla".

-Relato de los hechos a cargo de Antonio Corretjer, 1969.

De acuerdo con historiadores y sobrevivientes, esa mañana el coronel Enrique Orbeta, jefe de la Policía, viajó a Ponce con la intención de prohibir la actividad. Se entrevistó con los abogados Francisco Parra Capó y Francisco Parra Toro, ayudantes militares del gobernador Blanton Winship y con el capitán Felipe Blanco, jefe policíaco de Ponce, a quien instruye a paralizar la marcha.

Alrededor de las 3:15 de la tarde los Cadetes formaron tres filas, listos para dar comienzo al desfile.  Detrás estaba el Cuerpo de Enfermeras con uniformes blancos seguidas por una banda de cuatro músicos. Los cadetes y las enfermeras se cuadraron militarmente cuando la banda comenzó a tocar La Borinqueña. 

Un grupo de policías se alineó en el lado este de la calle Marina, entre la Luna y la Aurora. En las inmediaciones de la calle Aurora, a corta distancia de Marina, había un grupo nutrido de policías listos para entrar en acción. En la parte oeste de la calle Marina, frente al local de la Junta Nacionalista se ubicó otro grupo policíaco. Todos armados con rifles, bombas lacrimógenas y carabinas. Los Cadetes estaban parados en atención, en el lado sur de la calle Aurora. Detrás de los nacionalistas había otro grupo de policías, armados con subametralladoras Thompson. Testigos oculares y fotografías han probado que los nacionalistas estaban totalmente arrinconados, atrapados y desarmados.

Según una entrevista realizada al licenciado Lorenzo Piñeíro, en una publicacíon de la revista “La escalera” en el año 1969 “El tiroteo duró de cinco a siete minutos, diez minutos tal vez. Pero por espacio de 10 a 15 minutos más se oían ráfagas intermi­tentemente. Estas iban dirigidas contra las puertas de la Junta Nacionalista y las azoteas y balcones de los edificios vecinos, donde se aglomeraba alguna gente para presenciar, horrorizados, el salvaje espectáculo”.

Un comité, presidido por el abogado de derechos civiles, Arthur Garfield Hays, y conformado por el Colegio de Abogados, el Ateneo Puertorriqueño, la Asociación de Maestros, la Asociación Médica, y los directores de los diarios “El Imparcial”, La Correspondencia” y “El Mundo” llevó a cabo una investigación sobre lo ocurrido y rindieron un informe que fue leído en un acto que se celebró en la Plaza Baldorioty de San Juan, al que asistieron más de 10,000 personas, donde revelaron que la responsabilidad por la masacre: ”recaía totalmen­te en el gobierno, y que este fue totalmente planificado”. 

“Cuando empezamos nuestra investigación objetamos intitular a nuestro comité "Comité para la Investigación de la Matanza de Ponce. Para referirnos a la tragedia de Ponce la denominábamos el caso de: Ponce, el motín, la algarada, y por cualquier otra expresión, que, indi­cara nuestra voluntad de, considerar el asunto objetivamente. Después de haber oído toda la, prueba, hemos llegado a la conclusión, de, que el pueblo de Ponce le ha dado el único título descriptivo posible: Esta fue la Masacre de Ponce” 

-Informe Hays, pág 29.

 


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