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SAN JUAN WEATHER
Inteligencia Social

El virus burocrático nos pone más en riesgo

[OPINIÓN]

El licenciado Víctor García San Inocencio. (Juan R. Costa / NotiCel)

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Muy temprano en la mañana de ayer domingo, observé desde el antepecho de mi apartamento que un crucero de silueta desconocida, adentrado en la Bahía de San Juan, se empezaba a ocultar detrás de La Fortaleza.

En efecto este crucero, que salió desde Fort Lauderdale en la Florida y que de aquí iría a St. John y luego al Mediterráneo hasta llegar a Venecia --región tristemente martillada por el coronavirus-- nos dejó una sorpresa en el puerto de San Juan y un tremendo corre y corre.

De manera muy cuestionable se permitió el desembarco de sus pasajeros en el puerto, y media hora después según oficiales del gobierno local en conferencia de prensa tardía 12 horas después, se solicitó un servicio de ambulancia para una pasajera-paciente que resultó ser italiana --nada raro en un crucero de bandera italiana que va rumbo a su puerto de origen-- y que llevaba varios días con un cuadro de neumonía o pulmonía.

La paciente y su esposo también italiano, fueron llevados al Hospital Ashford donde percatándose de su procedencia --que no era Florida, sino Italia y el área restringida del Veneto, activó el protocolo, tomó medidas de aislamiento, y obtuvo la primera muestra en Puerto Rico para que en EEUU hagan la prueba y verifiquen si da o no positivo al coronavirus.

Pero el no muy inocente y cándido desembarco, según informa NotiCel tiene otras complicaciones.

El Costa Luminosa

El Costa Luminosa, en su no muy luminoso arribo a San Juan por primera vez, fue recibido por la Autoridad de los Puertos la mañana de este domingo. No sabemos si hubo, o si no hubo bembé. Lo que sí ha habido cuando menos, en un grave error del gobierno local, o el ocultamiento de información muy valiosa para hacer valer la función preventiva salubrista.

Resulta que en una de sus escalas, en Jamaica para ser precisos, hace una semana, hubo dificultades del navío para poder desembarcar a los pasajeros, pues las autoridades de allí, demoraron su arribo al Puerto de Santa Ana, y finalmente prohibieron el desembarco de los ciudadanos italianos que viajaban en el crucero Costa Luminosa. Al indagar sobre expedientes o registros médicos encontraron los jamaiquinos --país soberano con plena autoridad-- que cuatro pasajeros llevaban varios días con síntomas asociados a la influenza, según cita NotiCel al medio Jamaica Gleaner.

Es decir, en el barco había pasajeros con influenza --esto a 29 de febrero, hace 8 días-- y al parecer la Autoridad de los Puertos o la Compañía de Turismo, estaban en ánimo demasiado celebratorio por la llegada inaugural a San Juan, para atender estos detallitos.

El barco en estreno portuario, no parece haber consultado la decisión de desembarcar, o por lo menos no surge información al respecto, ni parece haber compartido con el gobierno colonial, ni con el Coast Guard las dificultades de acceso de sus pasajeros italianos a puertos jamaiquinos.

Preguntas para contestar

Uno se pregunta qué tipo de comunicación regional mantienen las autoridades caribeñas y locales sobre este tráfico intenso de decenas de miles de turistas de cruceros semanales en la región.Tomando en cuenta las enormes dificultades y las incubadoras de contagios en que pueden convertirse los cruceros.

¿Fue informado el Gobierno de Puerto Rico o tuvo la diligencia de monitorear lo que sucedía en esta, y lo que sucede en otras embarcaciones camino a Puerto Rico? ¿Dónde está el trabajo de Inteligencia salubrista?

¿Supo el Coast Guard o cualquiera otra agencia de EEUU de lo que podía estarse cocinando en este navío y se lo informó al Gobierno de Puerto Rico?

¿Cuál es el deber de diligencia de las agencias locales para la prevención, higiene y seguridad sanitaria de los puertos y zonas aledañas?

¿Se habrá incurrido localmente en una permisividad cuestionable para no aguarle uno de los primeros viajes a la compañía de los Costa Luminosa y Costa Deliziosa, ni su travesía de 25 días desde Florida a Marsella?

Debe contrastarse esta “hospitalidad”, con la actitud y decisiones del ministro jamaiquino de Salud y Bienestar, Dr. Christopher Tufton, quien prohibió a los pasajeros italianos el desembarco en Ocho Ríos.

¿Cómo se está documentando este incidente, las comunicaciones previas si alguna hubo con la compañía, la solicitud de entrar y atracar en muelle, la de desembarcar en el puerto y la de desembarcar a esta paciente que podría estar contagiada?

¿A cuántos otros italianos, entre la tripulación de mil , y de los pasajeros, que pueden ser hasta 3,700 se les dejó bajar del barco? Que conste no tengo nada contra los italianos, ni contra ningún país, pero muchos países han impuesto prohibiciones de viaje a China, Italia, Corea del Sur, Singapur e Irán en vista de los brotes y el número notable de contagios a Covid 19 en esos países.

La conferencia de prensa de la Gobernadora tarde en la noche, donde no se brinda ni la mitad de estos detalles u sólo se informa de la toma de la muestra, deja demasiadas lagunas.

Por lo pronto, esto huele peor que los suministros expirados del almacén de Ponce. Ojalá que los documentos aparezcan y que a la Gobernadora no le dé con referir el asunto al Departamento de Justicia, pues nos esperarán más litigios, papelones, investigaciones de dos o tres años, engaños por el Departamento de Justicia al Tribunal, entre otros, antes de que nos enteremos.

Pero antes que todo, y con los buenos deseos de salud a la turista italiana y a su esposo, es importante saber, reitero, ¿dónde está y cuándo entra en operación el protocolo para prevenir que turistas sintomáticos y asintomáticos por su procedencia de lugares contagiados, desembarquen de los cruceros e inunden las calles del Viejo San Juan? ¿Quién decide por los puertorriqueños que se asuma este riesgo y hasta cuándo?

¿Cuáles medidas de higiene y de protección a los trabajadores se exigirán en una zona de potencial riesgo, sin limitarlo a lugares concurridos, edificios históricos, comercios y restaurantes, entre otros?

Hay mucho que hacer, informar y explicar, de cara a lo que rogamos haya sido un simple simulacro.

No creo que ningún profesional de la salud vaya a estas alturas a seguirle el juego minimizante al señor Trump. El comunicado del Departamento de Estado estadounidense que desalienta los viajes en crucero debe ser un campanazo que despierte del letargo pasivo al gobierno local.

El Costa Luminosa, el nombre confunde, procede de Italia, allí una cuarta parte del país, más de once millones de habitantes de 14 regiones, están bajo severas restricciones de movimiento. ¿Qué haremos con nuestros puertos?

Un artículo de The Washington Post, por Ishaan Tharoor resume esta madrugada la actitud equivocada sobre el Covid 19 de la Administración Trump:

“But the global spread of the novel coronavirus poses a unique reality check. A flurry of recent reporting plots how the Trump administration bungled the early weeks of the outbreak, squandering valuable time to manage and prepare for the arrival of a global epidemic that has now reached around 100 countries and infected more than 100,000 people, including more than 500 confirmed cases in the United States”.

Mejor no ha quedado expuesto. Me preguntó si la colonial postración administrativa de las autoridades locales no nos habrá puesto en mayor riesgo y desventajas, especialmente a los ancianos y a los enfermos más vulnerables.