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Irán y EE.UU. mantienen sus posturas en el último tramo de negociación nuclear

Las negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos se suspendieron hoy viernes por algunos días, tras seis días de reuniones durante las que hubo progresos importantes, los temas más difíciles fueron discutidos, pero las dos partes mantuvieron posiciones que consideran 'de mínimos'.

El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, quien cada día mantuvo incansables reuniones con su contraparte iraní, el ministro de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, y con su equipo de negociadores, decidió al término de las reuniones tomar un poco de aire, comer en un restaurante cercano y dar luego una vuelta en bicicleta.

Ambos responsables pasaron día y noche negociando en el hotel y solo se permitieron algunos paseos por su magnífica terraza y algunas caminatas al borde del lago Lemán, situado enfrente.

Pero incluso esos paseos eran aprovechados para intercambiar opiniones con sus asesores.

Kerry viajará mañana a Londres para participar en una reunión con los ministros de Exteriores europeos involucrados en este proceso negociador (del Reino Unido, Francia y Alemania), con quienes tratará en detalle los avances conseguidos en las reuniones de Lausana.

Irán y Estados Unidos han mantenido desde que empezó el año una decena de rondas negociadoras al más alto nivel y se esperaba que de la que ha concluido hoy surgiera la esperada solución a diez años de hostilidad y amenazas entre el Estado iraní y Occidente.

Para ello se requiere un acuerdo de largo plazo sobre el programa nuclear de Irán, que reemplace al provisional firmado entre las seis potencias e Irán en noviembre de 2013, que hizo posible congelar esas actividades y hacerlas retroceder en ciertas áreas.

Ese acuerdo tenía una duración de seis meses, un plazo que ha sido extendido dos veces, pero que los negociadores han dicho esta vez, claramente, que no tiene sentido prolongar más si no se llega muy rápidamente a un terreno de común entendimiento.

A lo largo de esta semana de negociaciones, las informaciones han circulado a cuentagotas, con un acceso privilegiado para la prensa que representaba a alguno de los países que participa en las negociaciones, quienes eran los únicos que podían tener contacto directo con los negociadores.

El Gobierno suizo, que organizó la recepción de la prensa internacional, recibió doscientas solicitudes de acreditación para la cobertura de estas reuniones, lo que mostró por sí solo la expectativa creada alrededor de ellas.

El acuerdo, sin embargo, se ha escabullido una vez más, pero los negociadores han convenido en volver a reunirse en la misma ciudad a mediados de la próxima semana para intentar cerrar los temas pendientes.

Aunque las partes estaban comprometidas a negociar hasta el viernes, los avances logrados les hicieron decidir continuar trabajando el sábado y domingo, de ser necesario.

Se anunció incluso la llegada para esta noche de los tres ministros europeos involucrados, en un ir y venir incesante de informaciones que iban variando de hora en hora.

Un evento inesperado precipitó la decisión de la delegación iraní de volver a casa: la muerte de la madre del presidente Hassan Rohaní, que llevó a su hermano Hussein Fereydun -quien participaba en las reuniones en calidad de su asesor personal- a regresar a primera hora a Teherán.

La próxima ronda en Lausana, sin embargo, estará cargada de la ansiedad por ser muy probablemente la última oportunidad para llegar a un acuerdo, por el que Irán quiere el levantamiento total e inmediato de las sanciones financieras y comerciales en su contra.

Ese es uno de los puntos de bloqueo más importante que persiste porque Estados Unidos quiere un alivio gradual de esas sanciones y únicamente después de que Irán haya comenzado a demostrar claramente que cumple con lo prometido, lo que para este país es inaceptable.

Otro elemento de controversia es la capacidad de investigación y desarrollo económico que podría mantener Irán.

El objetivo central del acuerdo, tal como lo ven Estados Unidos y sus aliados, es que Irán quede a un año de distancia, en términos de capacidad, de obtener el material fisible (uranio enriquecido o plutonio) suficiente para ser el núcleo de la cabeza de un misil nuclear.

Y ello por un periodo de diez años, tras los cuales las restricciones irían disminuyendo a lo largo de cinco años.

Irán, sin embargo, mantiene en público su posición de que no aceptará retroceder en los avances tecnológicos que ha conseguido y que considera un derecho de su pueblo.

A la derecha, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry (EFE)
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