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Opiniones

Hay narcos en la costa (y en todo el país)

"El tema tabú del narcotráfico en la política resume una enorme hipocresía en el juego gigante a no ver en Puerto Rico. Algunos que juegan al esconder, también juegan al "No veo, no veo". Atrevámonos a iniciar una conversación de país sobre el tema", plantea el autor.

La mitad de Puerto Rico y su archipiélago es costa; la otra, valles y montañas. En Puerto Rico se trafica droga a granel, pero al menos cinco veces más de la que llega a este país-puente se reenvía especialmente a los Estados Unidos.

Desde hace más de dos décadas nos han clasificado los que mandan en la colonia ---los federales--- como Zona de Alta Intensidad en el Tráfico de Drogas, lo mismo también sucede para el Lavado de Dinero, y súmele una densa capa de corrupción gubernamental. El FBI y otras ramas anexas federales a cargo de la inseguridad del país no tienen recursos suficientes para velar la "isla virgen del coral". FURA, una división policial local vela por las entradas en bote en las cientos de millas de costas y por el lanzamiento de paquetes flotantes desde aeronaves que traen polvo blanco, hojas verdes que no son de té y otros combustibles del crimen organizado.

El narcotráfico constituye una parte importante de la economía "subterránea", que es demasiado visible en la superficie. A este respecto no hay costa sana, ni segura, esté reservado o no, su control en manos federales o de sus ayudantes locales. No entiendo el escándalo que formó un representante popular probablemente novato que preside la Comisión de Recursos Naturales, y cuyo nombre no sé, el lunes, cuando la representante Nogales Molinelli mencionó el elefante en la vitrina. Una obviedad como esta ---que por décadas ha infiltrado casi todas las esferas, incluso la de la política--- no ha debido volatilizar la reacción del legislador. Quien se pica sabrá con qué se rasca.

Si particularmente extraña ha sido la sobrerreacción histriónica de este representante del PPD, más notoria resulta la de algunos legisladores del PNP, algunos provenientes como la mayoría de distritos representativos costeros. Pareciera que el asunto es mucho más profundo que meramente la costa de Salinas y que quisieran "nogalizarlo", acaso como una hábil estrategia para que el asunto quede atrás, se pidan disculpas, se den o no las disculpas, o se presente una querella de esas que llevan silenciador en la punta del cañón, porque la legisladora se atrevió a hablar del caballo blanco de Napoleón en la pista del hipódromo.

El tema tabú del narcotráfico en la política resume una enorme hipocresía en el juego gigante a no ver en Puerto Rico. Algunos que juegan al esconder, también juegan al "No veo, no veo". Atrevámonos a iniciar una conversación de país sobre el tema. Aquí hay miles de puntos de droga que existen de manera fija y con modalidades de movimiento a la vista de la gente, las comunidades y las autoridades. Hay también lugares en abundancia donde funcionarios de agencias temen entrar, y aún hasta la propia Policía. Existen otros lugares custodiados 24 horas al día por "soldados" con armas largas. ¿Qué aspirante político local a alcalde o legislador no se ha enterado que hay lugares así, o se ha topado con ellos en alguna caminata o visita? ¿Cuántos aspirantes políticos no asisten a fiestas o conciertos costosos que se celebran en lugares bajo patrocinio desconocido o misterioso? ¿Podría asegurarnos alguien que no hay políticos o aspirantes políticos convictos por actividades de narcotráfico? Hagan memoria corta y a más largo plazo. Pero tratemos de ver quiénes controlan a los que administran los puntos y quiénes financian el tráfico. Recordemos cómo los federales se llevaron enredados a decenas de policías en un operativo no hace mucho por dar protección al narcotráfico. hay capítulos en la quiebra policíaca federal y su sindicatura sobre este asunto.

Lo más extraño y con sesgos claramente machistas es que el legislador popular de voz estridente increpara a la legisladora Nogales Molinelli para que presentara pruebas en una vista sobre recursos naturales. ¿ A qué estaría jugando este señor legislador? ¿ A Dick Tracey, al macharrán de telenovelas? Recordemos que el presidente de la Cámara, Rafael "Tatito"Hernández había dicho sobre el área en controversia en Salinas la semana pasada, que hay quienes "han aprovechado para hacer cosas ilegales porque esto está controlado por personas del bajo mundo", ¿Por qué este presidente de la Comisión de Recursos Naturales no hizo similar emplazamiento ante expresiones no ambiguas hechas allí en el sitio, de la misma naturaleza? Se dirá que hay una diferencia pues la legisladora de minoría habló de políticos, no personas. Vaya sacapuntas que haría falta para trazar esa distinción.

Lo patético del asunto es que el ahora notorio presidente de Comisión que se atreve con la legisladora, pero no con el legislador de su partido que preside la Cámara, hizo un emplazamiento ridículo, dándole 24 horas a la legisladora a presentar ... ¿ O si no , qué? Si no fuese tan arrebatadoramente jocoso el emplazamiento de quien cabalga el caballo blanco aludido... podría conducir casi, a que quien terminase siendo objeto de querella fuese el representante novicio. ¿Qué autoridad tiene para hacer ese emplazamiento? Ni siquiera la comisión que no es suya, la que preside apuntadamente ---de dedo--- la tiene , ni reuniéndose mil veces tendría tal autoridad. Ni siquiera la Cámara podría. Si un legislador tuviese información sobre hechos delictivos tendría que referirlos a departamentos de otra rama. Pero ni siquiera eso está planteado en este asunto.

La falta de cultura legislativa es lo único que puede explicar este aspaviento y actuación ultra-vires de ese presidente de comisión. Quien se haya dado por aludido o eludido que hable o que guarde silencio para su autoprotección. Todo legislador tiene el deber de proteger sus fuentes y no ha de responder por sus dichos en los trabajos legislativos, pues disfruta de inmunidad, salvo que cometa delito. Lindo caso sería , especialmente en un escenario tan fragmentario como el de la política de hoy, si un legislador tuviese que responder éticamente por hacer señalamientos inespecíficos aunque de contenido altamente preocupante para la sociedad, cada vez que algún otro legislador se pique, o quiera salir a la defensa de un extraño concepto del honor. Una expresión genuinamente lacerante de un legislador en el Hemiciclo, puede ser borrada del Diario de Sesiones con la concurrencia de una mayoría amplia de legisladores. Estas expresiones ---sacadas exageradamente de su contexto y circunstancias--- ni ocurrieron en el Hemiciclo, ni fueron lacerantes a nadie. Su ordeño político posterior seguiría el plan de agotar el tema con una controversia superficial, trivializando el asunto de fondo, para que no se profundice la discusión seria y urgente. La inexperiencia ---en este caso de la representante Nogales Molinelli, también conduce a proveer herramientas a otros para tenderle trampas.

Si hay narcos o no en las costas políticas, si hay elementos ajenos al legislativo, o los ha habido o no, participando en inspecciones legislativas a lugares sensitivos tales como cárceles, todos estos temas son importantes, pero más importantes son además, cómo los sacamos de estas zonas de influencia; cómo extirpamos el modo de proceder mafioso de algunas de estas corruptelas y de sus imitadores; cómo nos aseguramos de la procedencia de cualquier dinero o recurso en especie que se utilice en campañas políticas.

Si el presidente de comisión se ha excedido en este asunto, y lo ha hecho por inexperiencia o desconocimiento, debiera tomarse un curso de inmersión contra la ingenuidad, particularmente en un lugar donde hay muchos gavilanes de mucha experiencia prestos a tenderles trampas y tirarles cascaritas a los novatos. Lo de gavilanes es en sentido figurado y sin carga negativa. No olvidemos que hay narcos en la costa y en todo el país.

El autor es abogado, exrepresentante y excandidato a comisionado residente por el Partido Independentista Puertorriqueño. Posee un bachillerato en Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico y un Juris Doctor de la Facultad de Derecho de la misma institución. Tiene además un doctorado de la Universidad del País Vasco (2016).