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Política

Fluctuación poblacional puede traer cambios en municipios y gobernación

La perdida poblacional experimentada por los municipios de Puerto Rico a lo largo del último cuatrienio podría desembocar en variaciones dentro del voto a la gobernación en las presentes elecciones generales. En algunos de estos municipios, el margen de victoria fue minúsculo, así que las variaciones poblacionales deben ser tenidas en consideración.

El demógrafo puertorriqueño Raúl Figueroa Rodríguez, concluyó que los cambios electorales podrían darse en municipios en donde la diferencia de votos entre ambos partidos principales fuese del 1 o 2 por ciento. Estos márgenes deberían compararse con la variación poblacional experimentada en el municipio y, a su vez, sería preciso tener en cuenta cuáles son las edades predominantes entre los grupos poblacionales que se han marchado.Escenario de posibles cambios para el PNPEscenario de posibles cambios para el PPD

Figueroa afirma que el descenso en el número de jóvenes de 20 a 29 años (a quien denominaremos 'Grupo A'), podría afectar negativamente a Ricardo Rosselló, debido a la mayor afinidad de este sector para con la Palma. Por otra parte, el descontento de los ‘Baby Boomers', especialmente de aquellos con edades situadas entre 50 y 59 años, (a quienes llamaremos 'Grupo B',) perjudicaría al Partido Popular Democrático (PPD) y a su líder, David Bernier. La población envejeciente (de 65 años en adelante), siempre será mucho más resistente a modificar su voto.

Según los datos extraídos del Estimado Anual de la Población Residente por Grupos de Edad y Género del U.S. Census Bureau entre los años 2012 y 2015 (no existen datos de 2016), si bien en municipios como Bayamón se ha experimentado un fuerte descenso del Grupo A, con un total de 1,516 habitantes menos, la victoria novoprogresista se alzó por una ventaja de 4,956 votos (un 4.91 por ciento) en las pasadas elecciones, por lo que las posibilidades de cambio electoral, siempre en términos de pérdida de habitantes, son escasas.

Un caso distinto lo constituye Ponce. La victoria azul en 2012 se dio por tan solo 1,071 votos, y el descenso de 1,454 habitantes en el Grupo A, sumado a la pérdida de 1,450 votos en el Grupo B, ambas realidades favorables al PPD, podría cambiar la balanza.

Por otra parte, el casi empate técnico en Yabucoa (con una diferencia de 15 votos, o del 0.07 por ciento), podría hacer peligrar el triunfo del candidato por la Palma, ya que el municipio ha perdido un total de 282 vecinos entre los Grupos A y B. Parecida situación sucede en Arroyo, donde la ventaja azul se dio por 97 votos y el descenso poblacional entre ambos grupos suma 158 habitantes.

En cambio, en municipios como Luquillo, a pesar del corto triunfo del PNP, del 1.09 por ciento, las variaciones en el número de residentes no constituyen una realidad tendente al cambio.

En Vega Alta, el aumento de 19 personas en el Grupo A, junto al incremento de 96 personas en el Grupo B, afianzarían los resultados logrados por el PNP en 2012.

Por último, en Utuado sí podría darse un nuevo contexto, debido a que la corta victoria azul por 169 votos podría revertirse gracias al descenso de 296 habitantes experimentado en las filas del Grupo A, a lo que habría que añadir un descenso de 129 ciudadanos en el Grupo B.

En lo que respecta a los municipios en donde el PPD puede verse afectado, el crecimiento experimentado en los Grupos A y B de Añasco, con un balance positivo de 55 y 97 ciudadanos respectivamente, podría hacer peligrar la escueta victoria del líder popular por 148 votos en 2012.

En Guayama, donde la victoria popular fue de un 1.25 por ciento, las variaciones poblacionales en ambos grupos no son lo suficientemente cuantiosas como para dibujar un nuevo contexto electoral (a pesar de que, curiosamente, es el único municipio que ha experimentado crecimiento en su población en edad de votar –de 18 años en adelante-). En Jayuya, tampoco se prevén cambios por variación poblacional.

En Juana Díaz, donde el triunfo de la Pava prevaleció por 173 votos (0.71 por ciento), el aumento poblacional del Grupo B (121 habitantes) podría equilibrarse con el descenso del Grupo A (59 habitantes), lo que, en teoría, no derivaría en un escenario propicio para el cambio electoral.

En Quebradillas, el descenso del Grupo A (92 habitantes), hecho que podría fortalecer el dominio popular, podría verse compensado por el aumento de 114 habitantes dentro del Grupo B, desencantados con el Gobierno actual, aunque la diferencia registrada en los comicios de 2012, de tan solo 49 votos, da paso a posibles cambios electorales.

En Las Marías, la importante pérdida de 85 habitantes registrada en el Grupo A, unido al descenso poblacional en el Grupo B, mantendría idéntica fotografía de mínima ventaja popular.

En Río Grande sí pudiera darse espacio para el cambio. Aquí, la población del Grupo A ha aumentado en 19 vecinos, mientras que el Grupo B se ha incrementado en 172. Números que podrían revertir la victoria popular por escasos 52 votos de hace cuatro años.

No obstante, debe considerarse que las hipótesis aquí planteadas atienden tan solo a la variable de cambios de población experimentados en los distintos municipios. En ningún caso esta perspectiva constituye la única de las realidades a tener en cuenta, en un escenario electoral dominado por el desencanto generalizado hacia el actual gobierno, y en donde 500,000 votantes, grupo del que no se pueden extraer conclusiones previas, han sido reactivados por la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) para participar en las próximas elecciones del 12 de noviembre.

(Archivo / NotiCel)
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