Log In


Reset Password
SAN JUAN WEATHER
English

Bobolones electos e inelectos

[OPINIÓN]
[OPINIÓN]

Si el adjetivo bobolón, que en Puerto Rico se refiere a un bobo, pajuato o zángano, pudiese estirarse para convertirse en un verbo, tendríamos un vocablo con tantas variantes y usos como el muy boricua verbo 'bregar'.

Bobolonear significaría hacerse el tonto o simular serlo, o mejor aún: hacerse el idiota.

Algunos funcionarios electivos y alguna inelecta, --como la gobernadora Wanda Vázquez-- y hasta otro aspirante, encubren deficiencias e intenciones haciendose los que no saben, o escondiendo lo que saben para justificar hacer unas cosas o dejar de hacer otras. Disfrazados de agua mansa, tienen la música por dentro y su montaje consiste en hacerse los santos, o más radical aún, hacerse los idiotas.

Las palabras que no dan vueltas en balde tienen su historia y su etimología, que es como decir su ADN según van cambiando de significado. Un 'idiotes' en el mundo griego antiguo era un enajenado de la polis que no se ocupaba de lo más importante los temas públicos, sólo le interesaban los guisos suyos. En el mundo latino el 'idiota' refería con nitidez curiosamente a un ignorante.

El bobolón del mundo gubernativo actual, cuando simula ser un idiota, porta etimológicamente, un disfraz que lejos de enmascararlo lo define como lo que realmente es. Alguien desentrañado, que no atiende a sus deberes cívicos y cuida sólo de sus intereses privados (acepción griega), o, alguien que es netamente ignorante (acepción latina).

El verano del 2019 --julio y agosto-- nos permitió conocer tres versiones emergentes de la bobolonería en los tres gobernadores en serie que tuvimos en Puerto Rico en una semana.

Primeramente un gobernador, Ricardo Roselló, quien demostró la plenitud de su idiotez haciendose el tonto. Apostó a quedarse pidiendo ficticiamente un perdón y pretendió adquirirlo en un lugar de su elección, aunque hizo un aguaje de irse cuando presentó su renuncia postdatada. De hecho, fabricó previamente un vacío, gestionando la renuncia de su Secretario de Estado para que no existiese un sucesor directo con aval legislativo. Dejó entrever que no era final su renuncia, con lo cual creó la apariencia de una incertidumbre mayor sobre su dimisión postdatada y su sucesión.

En segundo termino, apareció el abogado de la Junta de Control Fiscal, Pedro Pierluisi, aceptando una designación de Secretario de Estado que de haber sido confirmado por Cámara y Senado hubiese entrado como gobernador inelecto directamente. Nadie de peso en el gobierno PNP lo quería. Un Comisionado Residente que abogó por crear la Junta de Control Fiscal con la cual luego se emplearía, como proyectil trasladaría a Fortaleza una comisaría de la Junta para seguir representándola allí. Los deseos de la Junta se hicieron realidad y su abogado, Pierluisi, lo consiguió mediante un golpe de estado consentido por una Secretaria de Justicia que le dio paso sin haber contado con consentimiento legislativo senatorial. ¿Ante quien responderá por esta otra negligencia la hoy gobernadora inelecta?

Esa Secretaria de Justicia, que había estado allí sin pena, ni gloria, e inerte ante los escándalos de corrupción, se hizo la zángana y la boba de manera superlativa. Consintió a dejar que se le colara en la fila el abogado de la Junta de Control Fiscal, y que diese su Golpe de Estado, y accediese de paso a información gubernamental privilegiada, aunque al cabo de un puñado de días tuviese que ser desahuciado de Fortaleza por una decisión unánime del Tribunal Supremo en un pleito llevado por el Presidente del Senado. La Secretaria de Justicia --Vázquez Garced-- había hecho ya cita con la Jueza Presidenta del Tribunal Supremo para juramentar como gobernadora inelecta. Nada hizo sobre el golpe, ni sobre el golpista, por el contrario salió a congraciarse con el, cuando este todavía apolillado por el tutazo del Tribunal Supremo, anunció su intención de ser candidato a la gobernación por el PNP y todos sus degolladores se retractaron para aclamarlo.

Ese deshoje de margaritas revela la suprema falta de sustancia y de medula política en un partido ideológicamente descoyuntado y carente de norte literal, porque se lo proscribieron.

Todo esto sucedía en medio del vals de la bobolonería y mientras, el liderato PNP negaba la posibilidad siquiera de que alguien que no fuese del combo político llegase a ser gobernadora inelecta. Dijeron todo lo que se escribió y lo que no se escribió del bobolón golpista Pierluisi en aquella 'crisis', para, reitero, luego abjurar y olvidarse de todo lo que lo hacía inescogible, impresentable e indeseable. Pero antes, trataron de acomodar a la cheeerleader de Trump, la de voz Berlitz, pero sin voto en el Congreso, la comisionada Jenniffer González, quien rauda se puso a disposición de bloquear al 'indeseable' Pierluisi, y a la pretenciosa Secretaria de Justicia, aunque declaró lo contrario.

Esta, la hoy gobernadora inelecta Vázquez Garced, juró y perjuró que no era política, que no le interesaba ser candidata en el 2020, y haciendose nuevamente la boba, es decir, boboloneando, cogió de tontos a los legisladores y al liderato del PNP, quienes le creyeron el cuento del desinteres. Durante cuatro largos meses la gobernadora inelecta Vázquez Garced no ha nombrado un Secretario de Estado, acaso por miedo a que ello precipite movimientos para desbancarla de su posición de gobernadora de chivo.

Cuando parecía haberse sellado un pacto --la madre de todos los empastelamientos y encubrimientos-- Ricky se va, Pierluisi se va, pero vuelve de candidato, Wanda se queda, pero no aspira… ahora la tortilla da la vuelta y parece que la inelecta podría estar considerando correr para ocupar el cargo a ver si colín cuela para ser electa. Ese deshoje de margaritas revela la suprema falta de sustancia y de medula política en un partido ideológicamente descoyuntado y carente de norte literal, porque se lo proscribieron.

Que gran sainete para intentar esconder el gobierno colapsado y en pedazos; la quiebra y la administración privatizada en pedazos; el influencismo rampante; la inacción ante y el consentimiento a la Junta para seguir masacrando al presente y al futuro del país por las próximas decadas. Un enorme sainete, para declararse vivos y poderosos desde sus corruptelas y borracheras de falso poder; desde las ventas, las APP´s a quemarropa; desde la estulticia simulada y el oportunismo salvaje; desde la pura y plena idiotez --donde sólo el interes privado importa-- el nombramiento supremo, la prebenda hosca, el influencismo político, la mediación contractual, la renegociación con comisiones multimillonarias…

Por favor, que no me pregunten cuál de los bobolones es más sincero, más capaz, o, cuál tendría más posibilidad de dar continuidad a esta podredumbre. Son 'idiotes' a lo griego e 'idiotas' a lo latino, y hasta Georgie Navarro 'autor intelectual' --quien hizo posible la media confirmación de Pierluisi a Secretario de Estado-- está más capacitado para el cargo en el palacio de Santa Catalina que estos tres y aquellos otros dos.

*El autor es doctor, abogado, profesor y estudioso de los procesos legislativos y reglamentarios. Fue asesor y luego portavoz del PIP en la Cámara durante 24 años.

El licenciado Víctor García San Inocencio. (Juan R. Costa / NotiCel)

Foto: