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Opiniones

Aerolíneas o cruceros, ¿quién se recupera primero?

El exdirector de la Autoridad de Puertos, Anthony Maceira Zayas, evalúa el impacto de la pandemia en la industria de viajes.

Lcdo. Anthony Maceira Zayas, exdirector de la Autoridad de Puertos y exsecretario de Asuntos Públicos.
Foto: Suministrada

Sabemos que prácticamente ninguna industria se ha librado del impacto económico a causa de la pandemia del COVID-19, pero, la industria de viajes sin duda alguna ha sido de las más afectada.

Particularmente, las acciones de las empresas de cruceros y empresas de aerolíneas se han desplomado a medida que los inversionistas abandonan sus posiciones por temor a que las empresas de sus respectivas industrias toquen fondo o tarden años en recuperarse.

El turismo en Puerto Rico es altamente dependiente de ambas industrias por lo que su recuperación es un tema que debe interesarnos a todos. Por lo que compartiré algunos datos, y mi opinión sobre como se ha comportado el valor de estas empresas, sin que se entienda como algún tipo de asesoramiento al respecto.

Entre restricciones de viaje, toques de queda y cancelaciones de pasajeros por miedo al contagio, la confianza de inversionistas en empresas de aviación y cruceros se ha esfumado. Por su parte según los datos que se tienen al momento, los operadores de cruceros han sido los más afectados. Descrito por analistas como el “9/11” de la industria de cruceros, para marzo las acciones de empresas de cruceros cayeron desde 72% hasta casi un 81%.

En el caso de las acciones de aerolíneas hubo una caída de hasta un 70% en algunos casos. American Airlines, Delta, y United han sido las más afectadas. Mientras que Southwest Airlines ha sido la única que no ha visto el valor de sus acciones reducida en más de un 50%.

Ambas industrias han sido golpeadas severamente, pero ¿quién se recuperará primero? Veamos como se han ido levantando hasta el momento.

Las líneas aéreas americanas recibieron dinero del CARES Act mientras que las líneas de cruceros no fueron incluidas en esta ayuda otorgada por el Congreso. La razón es sencilla: las aerolíneas son corporaciones domésticas mientras que las empresas de cruceros son corporaciones extrajeras, estrategia que les ha servido para no cumplir con normas contributivas y laborales de los Estados Unidos de América. Ahora bien, aun cuando esto representa un auxilio inmediato, trae limitaciones para las aerolíneas quienes, a diferencia de las líneas de crucero, se ven limitadas de despedir empleados.

En el caso de las aerolíneas, estas operarán menos rutas, con operaciones más pequeñas, y posiblemente tengan que cambiar, aunque sea temporeramente, algunas de sus naves conforme a esta nueva realidad. Esto, por su parte afecta la expectativa de crecimiento en la industria. La ecuación para poder predecirlo es bastante sencilla, menos vuelos y menos pasajeros por vuelo, equivale a menos ingresos lo cual a su vez se traduce en menor retorno de inversión para los accionistas a corto plazo.

Por su parte y en contraste se espera que las líneas de cruceros operen con las mismas embarcaciones realizando ajustes en ocupación, eliminen ciertas áreas comunes, entre otros ajustes. Las líneas de cruceros tienen una gran ventaja sobre las aerolíneas en cuanto respecta a su margen de ganancia y la razón es sencilla. En la industria de aviación la competencia de precios es más agresiva y la compra de aviones es constante, entre otros elementos. Esto podría ser una consideración adicional para inversionistas quienes observan que, a pesar de los ajustes, las líneas de cruceros podrían ofrecer un mejor retorno de inversión a corto plazo.

Consecuentemente podemos entender que por las razones anteriormente esbozadas, las acciones de las líneas de cruceros han recuperado algo de terreno perdido, ya que el mercado ha observado su capacidad de recuperarse y da cuenta de que la demanda acumulada conllevará a un aumento de reservaciones en un futuro no tan lejano. A manera de ejemplo, cuando Carnival anunció que reanudaría los cruceros a partir de agosto, las reservaciones se dispararon más de un 200%.

Por el contrario, podemos comparar con, Delta, la mayor aerolínea del mundo, la cual entró en la crisis desde una posición de mayor fuerza al tener una buena reserva de capital y desde temprano realizó ajustes operacionales, como el utilizar una flota más antigua para reducir gastos. Pero, a estas alturas de la crisis ha tenido que suspender el pago de dividendos y “buybacks” lo cual ha resultado en que mientras las acciones de líneas como Carnival y Royal Caribbean han recuperado casi un 20% en el pasado mes, el valor de Delta ha seguido cayendo. Incluso, el CEO Ed Bastian ha advertido que Delta "será una aerolínea más pequeña por algún tiempo".

Específicamente durante el pasado mes, así se han comportado algunas acciones: Delta (DAL): -1.23%, American Airlines (AAL) -7.60%, Southwest (LUV) -3.05%, mientras que Royal Caribbean (RCL) +18.88%, Carnival (CCL) +19.98% y Norwegian Cruise Lines (NCLH) +26.54%.

Por mucho tiempo las aerolíneas hacían “buybacks” de acciones para aumentar su valor. Esto es, en vez de crear reservas, utilizaban sus ganancias para comprar acciones de regreso. Esto es una práctica que se utiliza para aumentar el valor de acciones ante la disminución de oferta. Hoy sufren las consecuencias. Esto sin duda debe servir como una de las lecciones principales para la industria de la aviación, quienes deberán hacer ajustes para mantener mejores reservas de cara a otra emergencia que pueda afectar la industria.

Solo hemos discutido un puñado de las diferencias prácticas, operacionales, económicas y políticas que inciden sobre la recuperación de una industria, vis a vis la otra, aun cuando es razonable pensar que debe existir una correlación entre la recuperación de ambas industrias. Sin lugar a dudas, aún faltan eventos importantes que pueden afectar positiva o negativamente la recuperación de una o ambas industrias. Por ejemplo: la investigación congresional sobre los brotes de COVID-19 en los barcos de Carnival, la potencial reestructuración de algunas empresas, la entrada en vigor de la exención del FAA para el transporte de carga en asientos de pasajeros, la apertura de puertos y el levantamiento de restricciones, entre otros. Sobre lo que no debe caber duda alguna es que ambas industrias se recuperarán de esta crisis y que Puerto Rico debe estar atento a los ajustes que sean requeridos.

El autor es abogado, exsecretario de Asuntos Públicos de La Fortaleza y ex director ejecutivo de la Autoridad de Puertos. Posee un Juris Doctor de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana.