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Opiniones

Riesgos del plebiscito “Estadidad sí o no” para el PPD

En esta segunda entrega, el licenciado Armando Valdés analiza el impacto de este plebiscito en el Partido Popular Democrático.

Armando Valdés.
Foto: Archivo/NotiCel

La semana pasada, publiqué una columna en este medio en la que analicé los riesgos que representaba para el Partido Nuevo Progresista (PNP) el plebiscito que su gobierno acaba de encaminar para el mismo día de la elección general.

Hoy intentaré contestar dos preguntas: en qué posición pretendía poner el PNP al Partido Popular Democrático (PPD) de cara a los comicios y si esa estrategia le dará resultados.

¿Logrará dividir al PPD?

Parte de la agenda anexionista, inteligentemente, siempre ha sido dividir al Partido Popular. Como colectividad pragmática y de coalición, para el PPD la pureza ideológica, al menos en cuanto al estatus político de Puerto Rico, nunca ha sido principio rector. El PPD se divide y pierde cuando sus miembros se olvidan de la fortaleza que produce la unidad de diversos sectores para contener la amenaza de un partido cuyo liderato desprecia lo nuestro por su obsesión con una quimera. El PNP siempre ha tratado de sembrar la discordia fomentando al interior del PPD, a destiempo y para sus propios fines, el debate sobre el futuro desarrollo del ELA.

Esa batalla chiquita y local, entre autonomistas y soberanistas, solo adelanta los intereses del PNP, ya que un PPD dividido difícilmente derrota a un partido cuya cohesión ideológica es incuestionable. Sin una apertura por parte de Estados Unidos para dialogar sobre el desarrollo de nuestra relación don dicho país, el objetivo del PNP es evidente. Al castrar al PPD, el PNP gana el juego por defecto, toda vez que no hay, en este momento, otra fuerza política que logre reunir una mayoría, o una mera pluralidad, para derrotar a los estadistas.

Ante un plan tan reiterado y transparente, sorprende que el PNP haya cambiado de rumbo. Este plebiscito, lejos de fomentar la división al interior del PPD, logra lo contrario. Soy de la opinión que el PPD es un partido principalmente anti-anexión. Sobre su propia propuesta, el popular de a pie no tiene una definición clara. Pero una vasta mayoría de la colectividad rechaza la estadidad como alternativa para el futuro de Puerto Rico aunque como individuos los populares apoyen el voto presidencial, la libre asociación, o el desarrollo del ELA dentro de los linderos de su naturaleza como parte del federalismo americano.

¿Promoverá la “definición suprema” del PPD?

De haberse planteado la pregunta en el plebiscito de noviembre de otra manera, el PPD se habría visto obligado a un debate ideológico a su interior para definir la alternativa que defendería. Al permitir una unidad de propósitos en torno al “no”, sin obligar a la definición de una propuesta de estatus, el PNP le ha dado a su principal opositor un respiro. En lugar de enfrentar un momento de definición suprema en el 2020, y su posible desaparición como segunda fuerza política del país, al PPD se le conmutó su sentencia. Ahora resta que el partido utilice este tiempo para poner su casa en orden, ganar las elecciones, y darles a sus miembros razón para creer nuevamente en una agenda puertorriqueñista, de buena administración, gobierno propio e integridad pública.

¿Podrá convoyar al PPD con el PIP?

El PNP es hábil utilizando el miedo como arma política. En el 1988, debutaron aquellos famosos anuncios en los que la bandera de Estados Unidos se bajaba en Puerto Rico con una futura victoria de Rafael Hernández Colón y su “agenda en pro de la república asociada". En el 1991, para el referéndum que catapultó la carrera política de Pedro Rosselló, el PNP vendió el llamado del PPD y del PIP a un voto por el “sí” como una “alianza popular independentista socialista”. Con los traspiés del PPD en el tema de la representación principal del “no” en el plebiscito de noviembre, y el entusiasmo del PIP y del PNP por convertir dicho voto en uno “estadidad versus independencia”, el autonomismo se corre nuevamente el riesgo de ser equiparado con una ideología de mucha dignidad pero de poco arraigo electoral. La campaña del PNP será inmisericorde, y girará contra la precariedad y la inseguridad que vive el pueblo. Le tocará al PPD evitar la trampa de cargar con el PIP, y de ser, efectivamente, el único muro de contención contra el anexionismo.

El autor es abogado y consultor político. Posee un bachillerato en Arquitectura de la Universidad de Yale, una maestría en Gobierno de la Universidad de Johns Hopkins y un Juris Doctor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Fue asesor en gerencia pública del exgobernador Aníbal Acevedo Vilá y exdirector de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP).