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La Isla también se está limpiando

La fauna vuelve a ocupar espacios dejados libre por el humano

Peces en Cayo Aurora, Guánica.
Foto: Tomada de Ruteando Mi Isla

La cuarentena que sufre Puerto Rico a causa del COVID-19 ha recluido a sus más de tres millones de habitantes en casa, un confinamiento que aprovechan los animales para recuperar al hombre terreno perdido y que permite ver manatíes o delfines en espacios poco habituales.

Escenas de estos animales en las playas de la capital, San Juan, no serían posibles sin el confinamiento temporal de la población por el coronavirus, tal y como señaló este jueves en entrevista con Efe Maed Torres, fundador del proyecto Ruteando Mi Isla en Puerto Rico, quien difunde estas hasta hace poco insólitas imágenes.

"Los animales -habitualmente- se sienten encerrados con nosotros a su alrededor", apunta Torres sobre la sensación que ahora precisamente experimenta el hombre, cuyo proyecto Ruteando mi Isla en Puerto Rico tiene como objetivo motivar a las personas a conocer lugares de interés de la isla y ayudar en labores comunitarias a la población más necesitada.

Torres divulgó a través de las cuentas en redes sociales de Ruteando mi Isla en Puerto Rico imágenes inéditas de cinco manatíes jugando en la Laguna de Condado, un entrante del mar en una de las zonas más transitadas de la capital puertorriqueña.

Los manatíes parecen disfrutar de esta nueva situación y juegan despreocupados sin las miradas o, peor, la presencia cercana de personas en embarcaciones o practicando deportes acuáticos.

"Es raro ver imágenes como estas de cinco manatíes juntos en la Laguna de Condado, yo lo más que he visto es uno", señaló Torres sobre una especie hasta hace poco amenazada en Puerto Rico, donde se calcula que quedan cerca de 1.000 ejemplares.

Manatíes en la Laguna del Condado.
Foto: Tomada de Ruteando Mi Isla

El confinamiento obligatorio para los puertorriqueños desde hace 2 semanas y que se extenderá, de momento, hasta el próximo 12 de marzo, también ha dejado imágenes que ya nadie recordaba, como la de delfines en La Parguera, en el municipio de Lajas, en el suroeste de la isla.

La presencia habitual de embarcaciones mantiene a estos animales lejos de la costa, pero la llegada del COVID-19 a la isla con el alejamiento de la población de calles y embarcaderos ha permitido ver delfines nadando en esta población costera y centro turístico por excelencia para los puertorriqueños.

Torres también difundió imágenes que le han llegado de Cayo Auorora, en el municipio de Guánica, en el suroeste, estos días repleto de peces de colores en aguas cristalinas, un panorama impensable sólo hace 2 semanas atrás, cuando todavía la contaminación provocada por las embarcaciones hacía casi imposible ver vida animal.

"La isla se está limpiando", aseguró Torres, para quien esta situación debe hacer reflexionar sobre la presión que habitualmente se ejerce sobre el medio natural, empujando a los animales fuera de su hábitat.

Dijo que la situación que ahora se vive en Puerto Rico con la presencia de animales en áreas que ya parecían perdidas se ha dejado sentir en otras partes del mundo, donde las especies han aprovechado el confinamiento humano para avanzar hacia áreas habitadas sin la amenaza del hombre.

Torres explicó que continuará con la labor que lleva a cabo Ruteando Mi Isla en Puerto Rico, un proyecto sin fines de lucro que apuesta por dar a conocer mejor a los habitantes de la isla los rincones de este territorio caribeño, muchas veces desconocido para sus propios pobladores.

Destacó que Ruteando Mi Isla en Puerto Rico ha colaborado con el Departamento de Turismo de forma puntual, pero que uno de los objetivos que tiene la organización es el de ayudar a comunidades desfavorecidas de toda la isla.

La labor se potenció de forma especial tras el huracán María de septiembre de 2017, una catástrofe natural que causó miles de muertos y daños materiales incalculables.

Puerto Rico ha registrado hasta el momento 15 fallecimientos por el coronavirus y un total de 378 contagiados, incluidos dos menores de edad, una niña de 4 años y un adolescente de 17, según informó en un comunicado el Departamento de Salud.