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El Chelsea podría venderse al precio más alto en la historia

El oligarca ruso Roman Abramovich se ha visto en la obligación de vender el equipo por las sanciones internacionales contra los rusos.

Exterior del estadio Stamford Bridge, en una imagen de archivo.
Foto: ANDY RAIN

El Chelsea será el club más caro de la historia. Ni los 950 millones que pagaron los Glazer por el Manchester United, ni los 330 que desembolsó hace unos meses Arabia Saudí por el Newcastle United se acercarán a los 3,300 millones que alcanzará el conjunto de Stamford Bridge cuando su venta se complete en las próximas semanas. Solo queda resolver el rompecabezas de quién pondrá el dinero.

La desesperación de Roman Abramovich por vender el club, debido a las presiones y sanciones del Gobierno británico y de la Unión Europea, apuntaba a que el precio del Chelsea se devaluaría y se vendería por debajo de su precio real. Nada más lejos de la realidad. El club recibió hasta 300 ofertas, de las cuales 20 o 30 llegaron a formalizar ese interés. Ahora la caza de los 'Blues' se ha reducido mucho más.

Abramovich estimó un precio de venta en torno a las 3,000 millones de libras (3,300 millones de euros) y puede conseguirlo, aunque su interés no es tanto el monetario, ya que no recibirá un euro de la transacción, sino que el club quede en buenas manos.

Si el oligarca ruso consigue su objetivo de precio, el Chelsea romperá todos los récords. No solo superará al Manchester United como el club vendido más caro de la historia, sino que también se impondrá a las franquicias americanas, que tenían en los Brooklyn Nets el diamante de las operaciones. El empresario taiwanés Joseph Tsai se hizo en agosto de 2019 con el 51% de la franquicia por unos 2,500 millones de libras (3,000 millones de euros). Esa cifra quedará atrás cuando el Chelsea cambie de manos.

Aunque la situación de los 'Blues' se ha relajado en los últimos días, con el permiso para vender entradas en los partidos de fuera de casa y en los de casa cuando se juegue la Champions League, la FA Cup y la Superliga femenina, además de aumentar el límite de gasto de los partidos de casa hasta las 900,000 libras (1 millón de euros), la venta del club sigue siendo objeto de máxima prioridad.

El 18 de marzo se cerró el plazo de ofertas y en los últimos días, los favoritos han expuesto sus proyectos hasta que Raine Group, el banco estadounidense en el que Abramovich confió para vender el club, ha seleccionado las mejores ofertas. Las tres más fuertes llegan desde los Estados Unidos.

Los dueños de los Chicago Cubs, la familia Ricketts, son uno de los principales candidatos. O al menos lo eran. Su carta de presentación, haber acabado con la maldición de 108 años sin ganar una Serie Mundial y la remodelación del estadio de los Cubs. ¿Su problema? El mayor interés en el negocio que en el éxito deportivo y los comentarios islamofóbicos del patriarca familiar, Joe Ricketts, que en unos correos electrónicos de 2019 apuntó a los musulmanes como "el enemigo". Esto echó a las redes en contra del proyecto Ricketts y obligó a la familia a desmarcarse de los comentarios de Joe y a volar hacia Londres para intentar reunirse con los grupos de aficionados 'Blues' que vieron con malos ojos la propuesta. Este episodio ha debilitado las opciones de los Ricketts.

Sin salir de Estados Unidos, se juntaron Todd Boehly, que posee parte de Los Angeles Dodgers en béisbol y Los Angeles Lakers y Los Angeles Sparks en baloncesto, el suizo Hasjorg Wyss y Jonathan Goldstein. Un triunvirato de millonarios con vínculos con los Estados Unidos, Suiza y Reino Unido del que se duda por sus capacidades deportivas y es que Boehly, el más estrechamente relacionado con el deporte, solo tiene participaciones minoritarias en las tres franquicias mencionadas y, aparentemente, poco poder de decisión. Su fuerte es el 'marketing' y el aspecto comercial.

La otra candidatura fuerte es la de Martin Broughton, millonario británico que ha sido brevemente presidente del Liverpool y de la aerolínea British Airways, y que se ha alineado con Sebastian Coe, presidente del Comité Olímpico Británico, con Josh Harris y David Blitzer, dueños de los Philadelphia 76ers de la NBA y los New Jersey Devils de la NHL, además del dueño de los Sacramento Kings, Vivek Ranadive. Tanto Harris como Blitzer tienen participaciones en el Crystal Palace, de las que tendrían que deshacerse en caso de querer optar a ser dueños del Chelsea, ya que la normativa de la Premier no permite tener intereses en dos clubes al mismo tiempo.

Por el camino ha caído la del promotor inmobiliario Nick Candy, que basó su oferta en la remodelación de Stamford Bridge, una de las espinas clavadas de Abramovich que tuvo que desistir en 2018. Este empresario londinense, que afirma haber asistido a los partidos del Chelsea desde que tenía cuatro años, se alió con un fondo surcoreano para mejorar las perspectivas económicas de su proyecto. También prometió dar más poder de decisión a los aficionados, a través de participaciones en el club, pero, según The Athletic, su candidatura no ha recibido la luz verde de Raine.

Lo mismo le ha ocurrido a Saudi Media, el grupo de medios de comunicación de Arabia Saudí, que, debido a los supuestos enlaces con el Gobierno del país ha quedado descartado como opción.