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DACO confirma precios de la carne se duplicaron tras la pandemia

En los precios de los mayoristas y distribuidores se observa un alza de un 40% a un 50%

En muchos casos, el aumento en los distintos tramos de la cadena industrial en precios de producción es de 100%.
Foto: Archivo/ EFE

El consumidor puertorriqueño está pagando el doble de lo que pagaba antes de decretarse la pandemia por los cortes más populares de la carne de res, de pollo y de cerdo, debido a la marcada alza en precios que registra este mercado, sostiene un informe sobre el sector que fue preparado por el Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO).

El extenso “Informe de Hallazgos sobre la Industria Cárnica” concluye que el aumento en los distintos tramos de la cadena industrial en precios de producción es de 100% en muchos de los casos y que en los precios de los mayoristas y distribuidores se observa un alza de un 40% a un 50%.

Eso representa, añade, “que el traslado a precios del consumidor final, oscila en precios de venta entre un 80% a un 120% superior a los precios previos a la pandemia”.

Esa duplicación de precios que experimenta el consumidor puertorriqueño en las góndolas y neveras se aplica a “las alitas de pollo, las pechugas de pollo, el biftec y las chuletas de cerdo de punta y de centro”, según indicó el reporte.

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Los factores que han llevado a estas fuertes alzas en precios, que afecta tanto a las carnes congeladas como a las carnes frescas, son según el DACO, un disloque externo en la cadena de distribución industrial de alimentos; un aumento en la demanda de carnes; una escasez de oferta cárnica por distorsiones prolongadas en la cadena de distribución ocasionada por la pandemia; y un aumento en los precios del acarreo de mercancías a Puerto Rico (fletes navieros).

Mencionan además un aumento en las medidas y controles fitosanitarios de la USDA a productos cárnicos importados de terceros países; la escasez de productos de sustitución de importaciones de Estados Unidos; el incremento en el ingreso disponible de las personas (PAN, Desempleo, PUA); el aumento de la demanda de productos cárnicos provocada por la permanencia de las personas en los hogares por la pandemia; y finalmente la apertura de restaurantes cerrados por covid-19, que “provoca acaparamiento en la demanda de carne fresca y escasez en la oferta disponible”.

La Orden de Congelación

El informe reconoce que existe una Orden de Congelación emitida por la agencia, pero aclara que la misma lo que impone es una suspensión de aumentos en el margen de ganancias en la cadena de distribución para los alimentos y las carnes congeladas; no así para los precios de producción o de origen.

“La orden de congelación lo que permite son las fluctuaciones de precios comerciales dentro de la cadena comercial siempre que el margen de ganancia bruto en términos porcentuales se mantenga suspendido. Es decir, que el consumidor final puede tener la certeza de que, aun cuando el precio de venta pueda reflejar una fluctuación, el establecimiento comercial no está obteniendo, por el mismo producto, ganancias mayores a las que tenía el 14 de marzo de 2020”, explican.

La agencia indica además que posterior a la promulgación de esa Orden se realizaron varios operativos para velar por el cumplimiento con los márgenes brutos congelados.

“En lo que respecta específicamente a las carnes, que es el tema en que se enfoca el presente informe, el 14 de mayo de 2021 se llevó a cabo un operativo con el propósito de cubrir dos áreas distintas. En lo que respecta a las carnes congeladas, por aplicarles un margen bruto de ganancia máximo, que fue el que quedó congelado al 14 de marzo de 2020, los inspectores se centraron en verificar si se los comercios estaban respetando dicho margen. En cuanto a las carnes frescas, como no les aplicaba la orden de congelación vigente, la tarea fue confrontar el precio en que los comerciantes compraron esos productos versus el precio de venta al consumidor, a fin de verificar si las ganancias eran razonables”, dice el documento.

El resultado de esas intervenciones, en las que se visitaron 70 supermercados en toda la Isla, fue la emisión de 55 advertencias, y 18 avisos de infracción. De estos avisos, tres fueron por aumento en los márgenes brutos de ganancia respecto a los precios de venta en las carnes congeladas; y 15 fueron por no proveer la información requerida por el Departamento.

“De la información ponderada surge que, en los que respecta a las carnes congeladas, estas mantienen, en promedio, márgenes brutos de ganancia que oscilan entre el 40% y 44%, los cuales son los que se congelaron al 14 de marzo de 2020. Las carnes frescas, aun cuando no están cubiertas por la Orden 2020-006, se están vendiendo con márgenes brutos de ganancia inferiores, los cuales fluctúan entre el 30% y el 33%”, expresan.

El DACO utiliza como fuente para su información de la situación de los mercados internacionales los datos que publica la Organización para las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO en inglés), y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

La primera indicó que conforme a su Índice de precios de alimentos, estos se han encarecido en el mundo en promedio un 28% en comparación a los precios de producción pre-pandemia.

La USDA por su parte sostiene que, en términos de precios específicos, desde la última semana de diciembre de 2020, existen aumentos semanales sostenidos de alrededor de un 7% en términos nominales en los precios de producción.

El Departamento resume los resultados del estudio con la afirmación de que “nos encontramos ante un aumento generalizado de precios en la cadena industrial cárnica en precios de producción. Es decir, el aumento de precios se da en el origen de la cadena industrial”

Advierten finalmente que la corrección total de precios de producción provendrá de una normalización de la oferta de productos cárnicos una vez los mataderos granjas de animales y fábricas procesadoras de carne, estén a pleno funcionamiento y alcancen los niveles de producción pre epidémicos.