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Estadidad y Wandalismo, un mismo abismo

[OPINIÓN]

Hay clausura absoluta en el camino al estado 51. No se trata nada más del racismo de su corrupto presidente, Donald Trump, como tampoco, de que medio Estados Unidos lo apoye en sus tropelías. Ser pobres y a la vez dignos; tener una identidad diferenciada y estar orgullosos de la misma; llevar una cultura e idiomas distintos en el corazón, y estar constituidos en una nación, nos hace a los puertorriqueños diferentes, indigeribles e inasimilables en el cuerpo político estadounidense. Ser antillanos, caribeños y latinoamericanos, credenciales magníficas ante la Humanidad, no son credenciales masticables para el laberinto estrecho y xenofóbico enquistado en el espíritu e historia de opresiones y explotación de los Estados Unidos. El muro fronterizo ante Mejico pareciera diminuto ante el bloqueo al estadoísmo.

El liderato del Partido Nuevo Progresista (PNP) y hasta muchos electores estadistas conocen esa realidad. La niegan, no obstante, no por optimismo ciego, ni por ideología enceguecedora. Su negación de la realidad del hermetismo y rechazo permanente de los Estados Unidos a sus pretensiones obedece a un aguzado oportunismo y busconería de la conveniencia. En casos menos repudiables obedece al miedo, a la dependencia y a todas las formas que el colonialismo tiene para empequeñecer a la persona, acorralarla y postrarla, aun cuando esa persona crea ingenuamente que hay dignidad en esa penosa pantomima.

Un saco de complejos acompaña esos arrastramientos del liderato, y a esa resistencia casi estoica a las humillaciones a las que se someten esos líderes estadoístas a sus seguidores. El complejo de no ser estadounidenses, el complejo de ni siquiera haber nacido allá, el complejo de no saber ingles o de hablarlo mal, el complejo del rechazado sin salida, y una larga lista de tipos de abatimiento, lo que desemboca a veces en largos periodos de espera por un estatus imposible de alcanzar, aspiración

rematada a diario y sin ambages por quienes imperialmente ejercen el poder o lo administran a su nombre.

A mí, no me alegra ese registro de sometimientos. Por el contrario, lamento con pesar extremo que compatriotas confundidos renieguen de lo que son y deformen la realidad para propósitos sospechosamente mezquinos, como pueden serlo la burda corrupción, el imitado abuso de poder, la tenencia del falso poder colonial, y algunas expresiones patológicas de desprecio, maltrato y atropello como las reflejadas en el chat de 'la Manada' de Ricky Rosselló.

Uno se pregunta cuándo el PNP expresará institucionalmente su vergúenza por la conducta de su liderato renunciado o fugitivo. Pero enseguida habría que darse cuenta de porque no pueden hacerlo: porque sigue intacto el gabinete y la maquinaria, el y la de la prepotencia, de las terribles actitudes, de los encubrimientos, la tapadera y la mediocridad; el gabinete y la maquinaria vigente del oportunismo y del panismo, del gatilleo y la manipulación. Por otro lado, sigue muy activa la rajadura que persigue al PNP hace al menos un cuarto de siglo: una guerra civil que dejó de ser silente hace tiempo.

La crisis del wandalismo

Wandalismo: sustantivo que refiere a un estilo de gobernar impregnado de incompetencia, ineptitud, carencia de liderato y arraigo, desapego a sostener la palabra, proclividad a torcer la verdad, camaleonismo, revanchismo, ambición desenfrenada y oportunismo.

A más de seis meses de incumbencia de la gobernadora inelecta ha colapsado la presunción de una imagen que no logró sostener. La insuficiente y deficiente respuesta a la crisis política, del gabinete y de la gobernanza, se añade ahora el pesimo desempeño del gobierno y su carencia de planes, coordinación y transparencia frente a la crisis de los sismos. Se le suma además la dependencia de la maquinaria que controla Thomas Rivera Schatz.

El 'almacengate' y el despido de tres altos funcionarios de su ''desadministración' sin justificación evidenciada y con tufo a persecución política -según su contendor Pedro Pierluisi- dejan a la gobernadora Vázquez en el descampado.

Las vistas camerales y la comparecencia de Glorimar Andújar, extitular del Departamento de la Familia, acentúan la crisis política dirigida por la gobernadora Vázquez. La misma que no era política, que asumiría la gobernación sin querer ser candidata, y la misma con su candidatura anunciada veleidosamente, que ha servido como anillo al dedo para prorrogar la presidencia del PNP de Rivera Schatz por al menos hasta junio.

El wandalismo, que emblematiza la gobernadora Vázquez, preside una compresión de muchas crisis. No es de extrañar que su propia exsecretaria de la Gobernación, Zoe Laboy, le aconsejase que se

dedicara a administrar en vez de estar distraída corriendo una campaña.

Otros, la previenen de los roces con donantes contratistas gubernamentales y con vinculaciones probables con cabilderos pasados y presentes. Todavía la Exsecretaria de Justicia se pasea sobre las sombras de la inacción o de la torpeza que tanto han dilatado investigaciones por hacerse.

Mientras, nuevas aristas asoman en la lista deficitaria de la gobernadora Vázquez quien es inexperta política, aunque no en la práctica de algunos trucos de la politiquería. De quien se dice, estuvo de acuerdo con que su subalterno ordenara reinstalar a una funcionaria suspendida por alegados

manejos de favoritismo político en la canalización de ayudas de emergencia.

Como penosa ironía al bloqueo absoluto a la estadidad que se bombardea ferozmente desde EEUU, se añade ahora la gobernadora Vázquez a la lista de líderes del PNP que quiere la estadidad, pero que no puede abogar por ella en ingles en los Estados Unidos. Se explica ahora las consecuentes evasivas de la gobernadora a reunirse con los federales.

La candidata Vázquez recien llegada a la defensa de la estadidad con un curso de dos horas, debe ahora defenderla como opción en una elección pretendidamente plebiscitada con otra consulta amañada, huyendole al ingles. Cosas veredes.

Las contradicciones de la gobernadora inelecta son pocas si se las compara con las del PNP, partido que tapa la impresentabilidad de su proyecto con una estadidad rechazada por figuras cimeras en Estados Unidos, como Trump, que no se cansa de tachar a la administración del PNP de corrupta, incapaz, y no merecedora de fondos federales adicionales, ni siquiera ante los estragos causados por los sismos.

La incumbencia de Vázquez sigue debilitando el desempeño del PNP. Sus inconsistencias, como en lo de aumentar la luz un miercoles y rechazarla un viernes, minan cualquier asomo de credibilidad. Las primarias de junio que parecieran cercanas están a 137 largos días de distancia. Una clara agonía, en un país gobernado por la Junta y por FEMA, aunque Doña Wanda crea que gobierna.

*El autor es doctor, abogado, profesor y estudioso de los procesos legislativos y reglamentarios. Fue asesor y luego portavoz del PIP en la Cámara durante 24 años.

El licenciado Víctor García San Inocencio. (Juan R. Costa / NotiCel)

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