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En emergencia por COVID-19, y con familias refugiadas, PR sigue temblando

El pueblo de Guánica tras los temblores de diciembre de 2019 y enero 2020. (Archivo/NotiCel)
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La llegada de la pandemia de coronavirus a Puerto Rico ha acaparado la atención de los puertorriqueños durante las pasadas semanas, al punto de que apenas se habla de las decenas de temblores que continúan ocurriendo al sur de la Isla, donde todavía hay personas que viven en campamentos improvisados.

En un día pueden reportarse de 20 a 50 temblores, entre aquellos que pueden ser sentidos y los que no, lo que confirma que la secuencia sísmica no es algo que ha quedado atrás.

“La secuencia sísmica sigue activa y se ha considerado una de las más hiperactivas que han ocurrido en el planeta. Así que ha habido menos cantidades de sismos, pero se han mantenido de 20 a 50 al día, según la Red Sísmica”, dijo la meteoróloga Ada Monzón a NotiCel. “La secuencia sigue siendo muy activa. Hay periodos más activos que otros. Hay días en que, aun cuando hayan de 20 a 30 temblores diarios, unos se sienten y otros no”.

En medio de este panorama, y del brote del coronavirus, el administrador de Vivienda Pública, William Rodríguez, anunció el cierre definitivo de todos los refugios administrados por el Departamento de la Vivienda que fueron habilitados luego de los terremotos en el área sur de Puerto Rico, a excepción de aquellos llamados “refugiados informales”, de los que la agencia no estaba a cargo.

Según data provista por el municipio de Guánica, uno de los más afectados tras los temblores, aún les quedan cuatro campamentos: Cancha de Siberia, Cancha de Valle Tania, Parque de La Laguna y un segundo en La Laguna.

“En el primero tenemos 8 refugiados, en el segundo 3 refugiados, en el tercero 13 refugiados y en el último 16 refugiados, para un total de 40 refugiados, dividido en 17 familias”, detalló el alcalde Santos Seda Nazario mediante comunicación escrita.

En su comunicación, el alcalde detalló las gestiones que ha realizado cada una de las familias que permanecen en los campamentos, y que, en la mayoría de los casos, les aprobaron dinero para alquiler de parte de FEMA, pero no han encontrado residencia a donde ir. Según el detalle, cada una de estas personas decidió “por su propia voluntad” permanecer en los refugios hasta tanto encuentren un hogar.

“Hago un llamado a estos compueblanos nuestros a ser activos en la gestión que les corresponde a ellos para obtener o recuperar su vivienda. El gobierno no lo puede hacer todo también ustedes tienen que establecer esta necesidad como una prioridad y agilizar la gestión que les toca a ustedes hacer personalmente”, expuso el alcalde.

Sin embargo, William Martínez, líder del campamento La Luna, alegó mediante declaraciones escritas que la mayor parte de las personas que quedan en el campamento, son mayores, y que se rehusaron a ser movidos de allí porque las alternativas que les ofrecían quedaban fuera de sus municipios.

Alegó que al firmar el documento de una página, la persona reconoce que el municipio le orientó sobre el coronavirus y marca las razones por las cuales permanece en el campamento y las ayudas que ha solicitado o recibido.

“Tenemos a un vecino de mas de 80 años que está solo y sin familia. ¿Cómo lo van a sacar del lugar donde está la gente que puede ayudarlo? ¿Por qué le van a negar pasar sus últimos años con la gente que conoce?”, añadió.

Expuso, además, que ante la situación del coronavirus, han establecido medidas de higiene y han separado las casetas para que queden a seis pies de distancia una de otra.