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Opiniones

La Colonia en tiempos de pandemia

El licenciado Luis Berríos Amadeo advierte que "la colonia de Puerto Rico estará siempre primero en la lista de los recortes y últimos en la lista de asignación de fondos” para el Gobierno federal.

Lcdo. Luis Berríos Amadeo.
Foto: Juan R. Costa Rivera

La isla atraviesa y sufre por la más grave crisis de salud que hemos tenido desde la pandemia del año 1918. Como consecuencia de ello la señora Gobernadora ha tomado medidas nunca antes vistas, como lo ha sido la cuarentena mandatoria (lockdown). Ello con el propósito de detener la propagación desmedida del “coronavirus” (Covid-19), que es en extremo contagioso y que a esta fecha ha causado sobre 60 muertes en Puerto Rico y sobre 42,000 en toda la Nación.

En el reducido espacio de menos de 30 meses, Puerto Rico ha sufrido el embate de tres calamidades nunca vistas por sobre tres (3) generaciones de puertorriqueños. Los huracanes devastadores Irma y María destruyeron la isla en el mes de setiembre de 2017, con el saldo humano y económico mundialmente conocido. A fines del mes de diciembre de 2019, y a principios de enero de 2020, la tierra puertorriqueña tembló de forma violenta y sin precedentes desde el famoso sismo de Aguadilla del año 1918. Esos movimientos telúricos causaron serios y considerables daños a múltiples estructuras en varios municipios del suroeste y sur de la isla, dejando sin hogar a miles de residentes de dicha área geográfica. Por último y ciertamente no menos importante, hoy padecemos de la inmisericorde pandemia que antes he mencionado.

En ánimo de atender los estragos causados en la isla por los huracanes y los sismos, nuestros gobernantes recurrieron de inmediato a solicitar ayuda a la metrópoli, pidiéndole al Presidente que declarase al territorio área de desastre y a su vez emitiese una declaración de emergencia federal. Este así lo hizo, y Puerto Rico cualificaba entonces para recibir fondos federales para atender las emergencias. En cuanto a la pandemia que sufrimos, el Presidente declaró un estado de emergencia nacional, y ejerciendo su discreción incluyo al territorio de Puerto Rico bajo dicho estado de emergencia, permitiendo así que recibamos también fondos federales para atender esta nueva crisis.

Veamos de forma muy breve el tortuoso historial de los fondos federales que debe y/o debió recibir la isla para atender los graves daños causados por los desastres, tal y como lo reseñó la prensa de Puerto Rico.

Refiriéndose a los fondos para atender los estragos causados por los huracanes de septiembre de 2017, el diario El Nuevo Dia publicó los siguientes titulares:

“Solo una Pizca de los Fondos Federales llega a Puerto Rico”, 30 de agosto de 2019

“A Dos Años del Huracán María en Puerto Rico, la agonía del Proceso de Reconstrucción”, 20 de septiembre de 2019

Bajo ese titular la nota periodística aseguró que de los $49,537 millones asignados a la isla, solo se habían desembolsado $20,500 millones. Recordemos que originalmente se mencionó que se asignaron $92,000 millones, lo que nunca ocurrió. A esta fecha podemos garantizar, sin temor a equivocarnos, que la “pizca” de agosto y septiembre de 2019, no ha aumentado mucho. Todo esto a pesar del gran esfuerzo de nuestros gobernadores y la Comisionada Residente.

Por otro lado, la prensa televisiva reportaba a mediados de febrero de este año que los fondos conocidos como CDBG asignados para los terremotos, estaban congelados en el Congreso. Igualmente se reportó en febrero que el expresidente Bill Clinton intervino a favor de la isla para que se desembolsaran los fondos asignados para cubrir los daños causados por los terremotos.

Tan reciente como en el transcurso de la semana del 13 de abril de 2020, escuchamos, vimos y pudimos leer por todos los medios radiales televisivos y escritos las preguntas/quejas en torno al retraso y a la esperada llegada de los llamados cheques de Trump por $1,200.00. Igualmente hubo mucha inquietud por la llegada de los $2,200 millones que la legislación federal conocida como “Cares Act” le asignó a la isla. Obviamente ambas legislaciones federales nacen como consecuencia de la pandemia “Covid-19”. Es importante señalar que al 20 de abril de 2020, más de 80 millones de ciudadanos en los 50 estados habían recibido sus cheques directamente del Gobierno Federal. Al territorio de Puerto Rico le exigieron que fuese el Secretario de Hacienda local quien enviara los fondos, retrasando así la entrega del dinero.

En las últimas semanas hemos escuchado de forma insistente, de múltiples personas en la isla, la pregunta a modo de queja del porqué los fondos federales de las emergencias siempre llegan tarde, si llegan a manos de los ciudadanos americanos que vivimos en el territorio. Esas expresiones provienen de ciudadanos de todos los ámbitos socio económicos y culturales de la isla: abogados, maestros, académicos, médicos, ingenieros, economistas, ministros religiosos, analistas, artistas, y hasta políticos.

He vivido los suficientes años en Puerto Rico para sin duda alguna contestarme esa pregunta. La contestación inequívoca es que mientras la isla se mantenga como colonia/territorio de los Estados Unidos, sin representación con voto en el congreso y sin votar por el Presidente, los resultados serán los mismos. Mientras redactaba se hizo pública una extensa carta del senador federal Chuck Grassley fechada el 20 de abril de 2020, dirigida a la Gobernadora Hon. Wanda Vázquez. El Senador preside la Comisión de Finanzas y es uno de dos senadores del Estado de Iowa, estado de menor población que la de Puerto Rico. El contenido de la carta es incisivo y el tono en ciertos aspectos se puede catalogar de irrespetuoso. Ante esto nos debemos plantear una pregunta retórica: ¿Hubiese el Senador Grassley enviado una carta de ese tenor si Puerto Rico tuviese dos senadores federales, cinco representantes federales y el voto presidencial? Obviamente que no.

Como dice un buen amigo, “La colonia de Puerto Rico estará siempre primero en la lista de los recortes y últimos en la lista de asignación de fondos”. La solución está en continuar y arreciar la lucha por la igualdad de todos los ciudadanos que aquí vivimos, que solo se alcanza con la estadidad.

En el 1985 el insigne escritor colombiano Gabriel García Márquez en su obra “El Amor en los Tiempos del Cólera” nos dijo: “La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada”.

Exhorto a que utilicemos nuestra sabiduría pronto para que la colonia de Puerto Rico no siga sufriendo tanto en tiempos de pandemias.

El autor es abogado y miembro de la Comisión Igualdad para Puerto Rico