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Opiniones

Gobierno compartido PNP-PPD ha triunfado, por ello juicio implacable del pueblo en 2024 los espera

Según el columnista, los dos partidos mayoritarios del país "han sufrido la baja electoral de votantes en fuga de sus corruptelas o incompetencia más grande de su historia con un encogimiento inédito".
Víctor García San Inocencio, columnista de NotiCel.
Foto: Juan R. Costa

El gobierno compartido PNP-PPD ha triunfado, por ello el juicio implacable del Pueblo en el 2024 los espera. De hecho, lleva triunfando medio siglo ininterrumpidamente. Son cerca de cincuenta años de alternancia de administraciones populares y penepés. Se desempeño ha sido arrollador.

Han creado el tercer país más desigual del Hemisferio Occidental, han condenado a la migración a millones de puertorriqueños -ochocientos mil en los pasados veinte años-, han promovido y ampliado el sistema contributivo más desigual y se han trancado a propósito cuando de mejorar la situación de los trabajadores se trata y se destrancan para aumentar IVUs y otros cargos.

Cuando no coinciden en la suma de un impuesto y critican a su gobierno gemelo, una vez opera el cambio alterno, se olvidan de derogar las leyes odiosas que criticaron. Han hecho del delito gubernativo una afición común y de la corrupción una práctica naturalizada. Hasta han llegado al punto de desfalcar al erario y al pueblo en concierto y común acuerdo. Han politizado las agencias, convirtiéndolas en sus alcancías políticas, han cultivado el inversionismo político, la contratación sospechosa e ilegal a mansalva, el favoritismo y su lema rojiazul más romántico: el hoy por ti y mañana por mí.

Su desidia los ha llevado a abandonar posiciones de principio y a dejar en un último plano -aunque aguajean para hacer creer que les interesa- el trabajo intenso que demanda la abolición del colonialismo en Puerto Rico. Ni los federales creen en sus fórmulas de estatus ni en sus ejecutorias gubernativas. Se han ganado una presunción de tramposos y truqueros ante los federales y viven continuamente asustados del toque en la puerta y del juicio criminal en inglés.

Su gobierno compartido los ha igualado; su favoritismo los destaca, su amor por las privatizaciones de los servicios públicos, su incompetente gestión y los recortes de pensiones y de derechos laborales que han promovido o continuado. Todo ello es prueba acumulativa por montañas que se han reducido al infeliz papel de intermediarios de grandes intereses y de patrocinadores de la liquidación del país. Nunca fue más precisa la sentencia del premio Nobel chileno, Pablo Neruda, sobre ser el "...chofer del whiskey norteamericano".

El triunfo del bipartidismo de la dependencia rojiazul marca la más estrepitosa caída de un proyecto de país. Lo más triste es que tienen el descaro de excluir otras opciones que el pueblo busca y vota, para acentuar que los gobiernos compartidos han fracasado. El ejemplo más reciente es el de la nueva ley electoral prometida por el PPD que nunca llegará. Ambas facciones del partido de la dependencia -PNP y PPD- se han puesto de acuerdo de nuevo, para si acaso enmendar la ley para dar continuidad a su control bipartita del aparato electoral. De diez enmiendas al proyecto, que los partidos que representan cerca de una tercera parte del electorado han propuesto, sólo han aceptado dos, cerrándole el paso a cualquier deseo del electorado de quitarse la soga que les ahoga y estructurando la enorme fuerza de sus votos unidos para unos y otros candidatos.

Entendamoslo bien, tanto el PPD como el PNP han sufrido la baja electoral de votantes en fuga de sus corruptelas o incompetencia más grande de su historia con un encogimiento inédito. Cada uno representa un tercio del electorado, pero cierran filas ante el paso arrollador ascendente que trae el PIP, partido cuyo candidato, el licenciado Juan Dalmu, cuadruplicó sus votos en el 2024. La alianza PNP-PPD quiere prevenir una convergencia de la masa electoral del PIP con los electores de Victoria Ciudadana, lo que sumaría cerca de un tercio yendo a los números del 2020.

Es claro que la hemorragia electoral del PNP y del PPD sigue creciendo y que la conjunción electoral PIP-Victoria Ciudadana podría superar sus porcentajes fácilmente en las elecciones del año que viene. De ahí, su encierro a sólo aprobar las enmiendas que repelen del sistema, a la cada vez más clara voluntad del pueblo para evitar que siga el cambia-cambia PNP-PPD. De esta forma creen que podrán perpetuar la alternancia de la dependencia que es a un mismo tiempo, incompetente, podrida y que es rechazada por un número cada vez mayor de sus propios antiguos electores.

Esta conducta impresentable en sociedad se acompaña de la mendacidad. De las diez enmiendas discutidas presentadas por los legisladores del PIP y de Victoria Ciudadana, sólo le han dado paso a dos. El presidente cameral, fiel a las pinochadas, ha dicho lo opuesto, es decir que ya le dieron paso a 8 de las 10 enmiendas. Ligero de lengua, por ratos "demoníaca", desde el litoral doradeño, donde nunca ha luchado contra ninguno de los intereses poderosos que de allí se posesionan y entre los que se pasea, quiere asegurar su retiro como alcalde de Dorado. Es incomprensible que alguien que se preocupa tanto por los demonios, no se haya exorcizado él mismo de esos poderosos intereses. Quizás Carlos López, alcalde de su pueblo, se meta a cura y se los espante.

Pronto sabremos si el junte anti reforma electoral PPD-PNP prospera, como hicieron con el IVU, los aguajes contra LUMA y en tantos otros casos.. A partir de ahí, de los cientos de miles de electores que las pasadas elecciones favorecieron al PNP y al PPD, quienes queden todavía tendrán que poner en la balanza de sus conciencias, si siguen favoreciendo a ese junte que ha compartido el desgobierno o si ejercen el derecho a elegir entre otras opciones renovadas y en ascenso.

Dar paso a ese movimiento indetenible de puertorriqueños, muchos entrados en canas, pero hartos de corruptelas y de que les pisoteen los derechos, junto a cientos de miles de electores jóvenes, resultará un fenómeno tan indetenible como inaplazable. La gente sabe más que nunca que tanto el PNP como el PPD son dos partidos caducos, con los pies de barro, empantanados en el fango de la complicidad y la decadencia. El juicio del pueblo en el 2024 los espera.

El autor es abogado, exrepresentante y excandidato a comisionado residente por el Partido Independentista Puertorriqueño. Posee un bachillerato en Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico y un Juris Doctor de la Facultad de Derecho de la misma institución. Tiene además un doctorado de la Universidad del País Vasco (2016).