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Vida

Persiguiendo a los 'pega cuernos'

Si una persona está engañando a su pareja con otra, este hombre sólo necesita 10 días para descubrirlo. En 9 años como detective privado, William Fernández ha probado más 200 casos de infidelidades y ya conoce muy bien las señales de la mentira.

Sabe que su trabajo puede significar la destrucción fulminante de una relación, pero él se siente satisfecho porque 'el dolor de un cuerno mal pega'o no es fácil y la gente merece saber la verdad'.

Todos sus clientes llegan a su oficina en Yauco con historias similares. La rutina en su casa ha cambiado. El marido o la mujer ya no deja el celular descuidado, lo lleva a todas partes, borra las llamadas, los mensajes de texto, y frente a la computadora, se cuida de dejar correos visibles o conversaciones que le delaten en las redes sociales. Dicen que van para un sitio, pero en realidad llegan a otro.

Así, cuando alguien llama a Fernández con una sospecha de infidelidad, el 80% de las veces puede confirmarlo. El otro 20%, dice, se trata de casos en que hay una molestia entre la pareja y uno de los dos quiere un poco de espacio 'estar solo y que lo dejen en paz'.

Pero son muchos los que son infieles. 'Es más común ser infiel que fiel. Lo mismo hombres que mujeres'.

'Me llaman y yo necesito unos detalles básicos', comienza a contar quien fue policía en Estados Unidos. 'Qué carro usa, dónde trabaja, pido fotos, dónde se pasa, si va a la iglesia…'

Fernández busca precisión en esta información, pues una vez vio a la investigada abrazando a un hombre y cuando le presentó las fotos al esposo resultó que se trataba de un primo. 'Pero aprendo de los errores y no me ha vuelto a pasar'.

Entonces, la gente le pide pruebas, fotos y vídeos. Fernández se monta en su vehículo, llega hasta donde puede estar el sospechoso, lo sigue, cuando ve que se le acerca otra persona, saca su cámara de vídeo y ya tiene una parte. Si llegan a un motel, se queda a la entrada, los graba cuando llegan y cuando salen. Ya la a prueba es contundente.

Muchos, cuando comienzan su relación clandestina, no se atreven a encontrarse en el mismo pueblo. 'Lo más común', relata el experto, 'es que las mujeres hacen sus cosas lunes y martes porque los fines de semana mantienen al marido contento. El lunes, el hombre se va a trabajar pensando que todo está bien en su casa'. Los hombres, en cambio, se manifiestan los fines de semana. 'Nunca falla, los cojo de jueves a domingo. Es bien raro que encuentre a un hombre pegando cuernos un lunes'.

Las investigaciones que Fernández realiza, casi siempre, son para personas de clase media. Los ricos no quieren escándalos, los pobres no pueden pagar, aunque si él ve la necesidad, les hace precio. 'Yo lo mínimo que puedo cobrar, son $500 por 10 días de investigación. Si en 10 días no cojo la infidelidad quiere decir que no hay na' porque dos que están en una relación así no aguantan más de cinco días sin verse'.

Una vez recopilada la evidencia, el detective cita a su cliente. Si se confirma su sospecha le dice: 'tenías razón, quieres ver?'. Pero 'lo malo es enseñar los vídeos. Muchos hombres lloran. Tuve uno que se me desmayó en la oficina porque vio cómo la mujer le era infiel con su mejor amigo y vecino', recuerda con pena.

'Pero las mujeres reaccionan peor, quieren venganza. Dicen: 'lo voy a dejar en la calle' y así mismo es, buscan la forma de quitarle todo, de ponerles una pensión para los hijos y otra para ellas. Lo quieren ver en la calle, jodí'o y pela'o'.

Por eso, a Fernández también le toca hacer de psicólogo, calmar a sus clientes en un momento que sabe que es de profundo dolor. Incluso, tras uno o dos meses de haberle entregado la prueba, se comunica con ellos para ver en qué ha quedado la relación. Muchos han perdonado, otros están en pleno proceso de divorcio, se han ido de la casa o buscan una vida nueva.

Fernández defiende que sus clientes conozcan la verdad, aunque duela. Se opone con más firmeza a que una persona infiel puede contraer alguna enfermedad y contagiar a su pareja.

'La gente sufre mucho. Es un dolor bien feo. Muchos tienen que ver a un psiquiatra, pero yo me siento bien de que ayudé a que se sepa la verdad. No vale la pena quedarse con alguien que va a estar con otro'.