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Carlos Romero Barceló: Una vida dedicada a la política y a la estadidad

Fue miembro fundador del PNP, alcalde, legislador, gobernador de Puerto Rico y comisionado residente.

Carlos Romero Barceló ocupó los principales puestos políticos del país en una carrera que se extendió por más de 50 años.
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Líder natural, apasionado en su verbo, enérgico en sus posturas y eterno defensor de la estadidad, Carlos Romero Barceló fue una de las figuras más influyentes de la política puertorriqueña de la segunda mitad del siglo 20.

Ocupó las principales posiciones políticas en el país y en cada una de ellas defendió su ideal de la estadidad, lo que le ganó miles de seguidores y también de detractores.

Su vida pública no estuvo exenta de controversias, pero siempre fue firme en su búsqueda de la igualdad, a lo que dedicó toda su vida, hasta su último aliento.

Carlos Antonio Romero Barceló nació el 4 de septiembre de 1932 en Santurce. Hijo de Josefina Barceló Bird y Antonio Romero Moreno, y nieto de Antonio Barceló, reconocido político y primer presidente del Senado de Puerto Rico que abogaba por la independencia de la Isla.

Se graduó de Ciencias Políticas en la Universidad de Yale en 1943 y al regresar a la Isla, cursó estudios en leyes en la Universidad de Puerto Rico, de donde se graduó en 1956.

Se casó por primera vez en 1953 con la estadounidense Joan Dest, con quien procreó dos hijos varones: Carlos y Andrés.

Luego de su divorcio, se volvió a casar con la también estadounidense Kathleen Donnelly y juntos tuvieron otros dos hijos: Juan Carlos y Melinda, quien siguió sus pasos en la política activa, ya que fue senadora y representante.

Fue un defensor acérrimo de la estadidad para Puerto Rico.
Foto: Archivo

Plena trayectoria política

La carrera política de Romero Barceló tuvo sus orígenes en 1965 en el Partido Estadista Republicano, única colectividad en la Isla que para ese entonces defendía la postura de una unión con Estados Unidos.

En 1967, y tras la decisión del Partido Estadista de no participar del plebiscito de ese año, se unió a Luis A. Ferré para fundar el Partido Nuevo Progresista, que se convertiría en la principal fuerza política del país en la actualidad.

Fue el candidato a la alcaldía de San Juan para las elecciones de 1968, las cuales ganó, para convertirse en el primer alcalde electo de San Juan en la segunda mitad del siglo XX, ya que por décadas el alcalde de la capital era designado por una Junta de Delegados.

Administró la ciudad capital por dos términos, hasta que decide aspirar a la gobernación para las elecciones de 1976.

En dichos comicios, derrotó a Rafael Hernández Colón (Partido Popular Democrático), Rubén Berríos (Partido Independentista Puertorriqueño) y Juan Mari Bras (Partido Socialista Puertorriqueño) para convertirse en el quinto gobernador electo por los puertorriqueños.

Fue reelecto en los comicios de 1980, en una cerradísima elección que requirió un recuento de votos.

El Recuento de Valencia

Esas elecciones representaron uno de los primeros capítulos controvertibles en su carrera. Romero Barceló y Hernández Colón protagonizaron una cerrada lucha por la gobernación.

La noche de las elecciones, en el edificio Valencia en Hato Rey, donde estaba la Comisión Estatal de Elecciones, el sistema reflejaba una estrecha ventaja para el candidato popular cuando se reportó un fallo en el servicio de energía eléctrica.

El sistema donde se recogían los datos se mantuvo apagado por varios minutos, lo que levantó reclamos de fraude.

Fue necesaria la intervención del Tribunal Supremo y la celebración de un recuento papeleta por papeleta en una disputa que se extendió hasta el 23 de septiembre de 1980. Al final, Romero Barceló fue confirmado como ganador de las elecciones de ese año por un estrecho margen de apenas 3,037 votos.

Sin embargo, los novoprogresistas perdieron el control de la rama legislativa, que volvió a manos del Partido Popular Democrático.

El exgobernador y comisionado residente se mantuvo activo en la discusión pública sobre asuntos políticos del país.
Foto: Archivo

El nacimiento del Partido Renovación y ''¿Qué derrota?''

La apretada victoria comenzó a hacer mella en Romero dentro de la base del partido y un grupo de sus miembros comenzó a impulsar la idea de buscar a un nuevo candidato para las próximas elecciones.

El entonces alcalde de San Juan, Hernán Padilla, surgió como la alternativa de los novoprogresistas descontentos con Romero Barceló. Luego de una agria lucha interna en la que no pudieron ponerse de acuerdo para la celebración de una primaria, Padilla decide abandonar la colectividad y formar el Partido Renovación Puertorriqueña, conocido también como el partido del arcoiris, el cual era su símbolo.

Esa división del PNP provocó que Rafael Hernández Colón regresara a la gobernación en las elecciones de 1984 y, a su vez, provocaron el primer revés de Romero Barceló en su carrera.

Curiosamente, la noche de las elecciones de 1984, Romero Barceló le regaló a la historia una de sus frases más recordadas de su carrera. Al ser abordado por el periodista Rafael Bracero (Wapa TV) para que evaluara su derrota electoral, Romero Barceló respondió: “¿Qué derrota? ¿Derrota de qué? ¿Una pérdida electoral?”.

Camino a Washington

Un año más tarde, fue seleccionado para llenar una vacante en el senado. Y aunque originalmente anunció que retaría a Baltazar Corrada del Río para una primaria para la gobernación de cara a las elecciones de 1988, desistió de la idea.

Sin embargo, en 1992 fue electo Comisionado Residente, en las elecciones en que un joven y emergente político, Pedro Roselló González llevó al Partido Nuevo Progresista a una arrolladora victoria en el país.

Desde su silla en Washington, la cual ocupó hasta el 2000, luchó por la aprobación del Proyecto Young, que abogaba por un plebiscito avalado por el Congreso para resolver el estatus de la isla y favoreció la eliminación de la sección 936, que otorgaba exención contributiva a corporaciones que operaban en la Isla.

Aspiró en par de ocasiones más a la comisaría residente, pero en el 2000 fue derrotado por Aníbal Acevedo Vilá en las elecciones generales y en el 2003 por Luis Fortuño las primarias del PNP.

Cerro Maravilla

Aunque nunca fue acusado de ningún delito, el nombre de Carlos Romero Barceló siempre estuvo vinculado al incidente en que dos jóvenes independentistas Carlos Soto Arriví y Arnaldo Darío Rosado Torres fueron asesinados el 25 de julio de 1978 en el Cerro Maravilla, en Villalba.

Esa tarde, mientras Romero presidía un acto oficial del gobierno, catalogó como acto heróico la acción de los policías involucrados, que detuvieron un acto de sabotaje en las torres del Cerro Maravilla, en Villalba.

Años más tarde, luego de una investigación de la Legislatura, se comprobó que los jóvenes independentistas fueron arrestados y luego asesinados en el lugar.

Muchos señalaron a Romero de haber obstruido a la Justicia para que no investigara el incidente, pero a pesar de que fue citado a testificar en las vistas del Senado, nunca se probó su vínculo.

El abucheo panamericano

Otro momento difícil que vivió Romero Barceló como líder político fu el abucheo que recibió durante los actos inaugurales de los VIII Juegos Panamericanos el 1 de julio de 1979 en el estadio Hiram Bithorn.

Romero Barceló pidió que se cambiara el protocolo deportivo, que ordena el izamiento de una bandera y que se escuche un solo himno del país anfitrión o premiado en cada evento.

Su interés era que se subiera la bandera de Estados Unidos junto a la puertorriqueña, algo que rivaliza con la soberanía deportiva con que cuenta Puerto Rico en el mundo olímpico.

Al momento de declarar inaugurados los Juegos Panamericanos, recibió el rechazo de gran parte de los asistentes al evento, que todavía es recordado como el abucheo panamericano.

Un año más tarde, volvió a chocar con la cúpula olímpica del país cuando respaldó el boicot que el presidente Jimmy Carter pidió para los Juegos Olímpicos de Moscú, en 1980 como respuesta a la invasión de la entonces Unión Soviética a Afganistán, en plena guerra fría.

El Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR) optó por rechazar el boicot, pero Romero Barceló le retiró el apoyo económico a la entidad deportiva del país.

Puerto Rico finalmente acudió a la cita olímpica con una reducida delegación de tres boxeadores.

Eterno defensor de la estadidad para Puerto Rico

Aunque no ocupa un puesto político desde el 2000, Romero Barceló se mantuvo toda su vida activo en la discusión política del país como exgobernador y defensor del ideal de la estadidad.

Acompañó a varias delegaciones políticas a Washington para abogar por consultas plebiscitarias en la Isla y también respaldó los candidatos de su partido a puestos electivos, tanto el la Isla como en Estados Unidos.

Su vida no estuvo exenta de controversias, pero fue reconocido como un político sagaz y fogoso, tanto por correligionarios como por opositores.
Foto: Archivo

Murió el mismo día que su otrora archirival

Hace dos años, Romero Barceló, por años archirival del Hernández Colón, protagonizó uno de los momentos más emotivos del funeral de éste.

“Lamento la muerte de un gran líder puertorriqueño que fue mi adversario político durante varias décadas pero en ese camino tenso y difícil logramos en el plano personal una relación de amistad y de mutuo respeto", dijo.

"Puerto Rico tiene que reconocer el liderato de Rafael Hernández Colón y su extraordinaria contribución a nuestra vida política. Como es natural, en esta gesta tuvo que enfrentarse a grandes luchas internas y externas que le permitieron mostrar su temple y gallardía”, agregó el exgobernador arrancando lágrimas y aplausos.