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Caso Shannel: Casi no se dan suicidios en cárceles, menos de mujeres

Pese a que la secretaria de Corrección, Ana Escobar, ha dicho que todo indica que Shannel Colón Ponce se quitó la vida, no es común que reos tomen esa decisión.

Carteles sobre Shannel Colón Ponce frente al cárcel de mujeres de Bayamón.
Foto: Luis Alberto Lopez

La muerte de Shannel Colón Ponce ha levantado cuestionamientos sobre cómo falleció la reclusa el pasado 2 de junio en el Complejo de Rehabilitación de Mujeres de Bayamón.

Los familiares alegan que la confinada, procesada en abril pasado por cargos de apropiación ilegal (de un vehículo), fue asesinada -dicen que hay testimonios de otras reclusas al respecto-, mientras que el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) asegura que la mujer se quitó la vida ahorcándose con una sábana que amarró a un tubo del pasillo frente su celda.

Ante las dos versiones enfrentadas, la agencia lleva a cabo una investigación y ya refirió al Negociado de Investigaciones Especiales (NIE) del Departamento de Justicia los hallazgos del informe preliminar relacionado la muerte de la confinada con el propósito de que se realice una pesquisa.

Se busca determinar con exactitud qué ocurrió ese día, alrededor de las 5:15 de la tarde.

Mientras, la postura de la familia sigue intacta: Colón Ponce sufrió una muerte violenta y no se suicidó, algo que es poco común en la cárcel a la luz de las propias estadísticas que maneja el DCR.

“En 2021 apenas tres reclusos se privaron de la vida dentro de las instituciones penales. Suicidios son tres casos”, señala la secretaria del DCR, Ana Escobar.

Y de esos tres, ninguno de ellos fue de una mujer.

Aclara, en relación a Colón Ponce, que en la agencia aún “estamos esperando por que el Instituto de Ciencias Forenses emita el protocolo de muerte”, que será clave para determinar cómo murió la fémina.

¿Realmente pudo suicidarse en medio de un traslado supervisado a su celda que coincidió con cámaras que no estaban operando? La respuesta queda pendiente, pero la estadística ya muestra que son pocos los casos de suicidios en las prisiones, no así las muertes: suman 41 en lo que va del año (el año pasado, en total, sumaron 80, dos mujeres y 78 hombres).

La titular de la agencia sostiene que las muertes, al margen de las violentas -hay solo una reportada en las estadísticas, por estrangulación manual, trauma facial y cerebral por heridas punzantes- se dan “porque hay enfermedades, algunas que sufren los confinados de manera prolongada y otras que surgen en prisión, así como situaciones inesperadas, como un ataque cardíaco. También están los fallecimientos por el consumo de drogas”.

Consultada por los fallecimientos de reos en áreas de máxima seguridad (25 en 2021), comentó que al menos parte de ellas se debieron “a una situación compleja que tuvimos con la introducción de drogas por medio de drones”.

Al respecto, debido intoxicación murieron en 2021 dos mujeres y 20 hombres.

Un ejemplo para explicar la gran cantidad de fallecidos por sobredosis lo ofrece la secretaria: “Una dosis de fentanil (un opioide hasta 50 veces más potente que la heroína) del tamaño de una cabeza de alfiler puede causar la muerte por contacto”.

Escobar opinó, además, que “el nivel de custodia no guarda relación con la muerte de una persona dentro de la cárcel”.

En cuanto a las muertes pendientes de investigación (28), Escobar expresó que “los protocolos de muerte están pendientes de ser recibidos''.

''Hay una intención de concluirlos, se ha estado trabajando. Hay una información que se necesita, como obtener datos adicionales”, subrayó.

Escobar explicó también que los dos períodos en los que se registran mayor cantidad de muertes dentro de las instituciones penales (junio y diciembre) se podrían deber “a que son días de mucha actividad familiar y esta población no está compartiendo, eso podría ser una situación”.