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La Calle

Puerto Rico continúa siendo un puente para el narcotráfico

Agencias federales y locales buscan detener cargamentos de drogas en furgones.

Durante el día de ayer, Agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reportaron haber logrado la incautación de 395 libras (179 kilos) de cocaína dentro de una paleta hallada en un contenedor que llegó a bordo del carguero Lyktos procedente de República Dominicana y que navega bajo bandera de las Islas Marshall. El valor estimado de la cocaína incautada es de 3.5 millones de dólares.

Según el modelo de inspección de contenedores implantado por CBP hace tres años, los agentes de CBP seleccionan una muestra de la carga internacional que llega a los muelles de San Juan. En este caso, de la muestra escogida en el muelle 15 de San Juan, un perro entrenado para detectar drogas alertó sobre la presencia de narcóticos en la carga. Para corroborar de forma definitiva la presencia de drogas ilícitas, los agentes procedieron a escanear la carga sospechosa, lo que confirmó el hallazgo.

La incautación reportada en el carguero Lyktos, es una de múltiples intervenciones realizadas durante los pasados años que buscan reducir la entrada de drogas a la isla. Tanto la Autoridad de los Puertos, así como la CBP realizan constantes esfuerzos para detectar estos cargamentos ilícitos. El pasado año se reportaron las incautaciones de 18 kilos de cocaína en el barco M/V Contship Leo y 81 kilos de cocaína en el barco M/V Molly Schulte. Estas incautaciones se sumaron a otras que no fueron publicadas para no poner en riesgo investigaciones en curso.

Oficiales de aduanas federal buscan inspeccionar la mayor parte de la carga marítima

Actualmente CBP utiliza análisis e inteligencia basados en riesgos para preseleccionar, evaluar y examinar la mayor parte de los contenedores sospechosos. La carga restante se autoriza para ingresar a los puertos de los Estados Unidos y los territorios utilizando tecnología de inspección avanzada. En Puerto Rico, la Ley 12-2018 impone una obligación en la Autoridad de los Puertos de inspeccionar el 100% de la carga doméstica que entra a la isla mediante inspecciones que no dilaten el comercio.

CBP opera bajo dos premisas principales, asegurar que la carga que entra a los Estados Unidos y sus territorios no contiene materiales ilegales, y a la vez facilitar el comercio legítimo. Para lograr estas metas, CBP busca hacer cumplir más de 400 leyes de importación que están diseñadas para proteger a la ciudadanía de mercancías peligrosas e ilegales.

En Puerto Rico, CBP ha emprendido una serie de iniciativas, como el uso de tecnología de inspección no intrusiva, para aumentar su capacidad de examinar la carga de manera efectiva sin afectar el flujo comercial. Específicamente, en los muelles de Puerto Rico, CBP utiliza distintas tecnologías, entre ellas, Rapiscan que, al ser un sistema de inspección móvil de alta energía, les permite escanear cargamentos y vehículos en los puertos marítimos, y en cualesquiera puntos de control en las carreteras de ser necesario. El sistema que operan los agentes de CBP en la isla facilita evaluar imágenes de alta calidad, discriminar materiales y evitar errores humanos al inspeccionar la carga.

Persistente los intentos de introducir droga a la isla

Puerto Rico fue designada como una “Zona de Alta Intensidad en Tráfico de Drogas” (HIDTA) en el 1994 lo que no tan solo pone de manifiesto la gravedad del negocio de la droga en la isla, sino también su importancia como centro de transbordo para facilitar su entrada en los mercados de os Estados Unidos continental. Los funcionarios federales responsables de lograr atajar el narcotráfico en la isla estiman que los traficantes de drogas transportan docenas de toneladas métricas de cocaína y cantidades de varios kilogramos de heroína a través de la isla en ruta a otros mercados como Connecticut, Florida, Massachusetts, Nueva York y Pensilvania.

Según los reportes anuales emitidos por las agencias federales encargados de HIDTA, se ha identificado que las entidades dedicadas al narcotráfico “transportan cocaína y heroína a Puerto Rico directamente desde Venezuela y Colombia, que son los principales puntos de partida en América del Sur para la cocaína destinada a la región. Los narcotraficantes también transportan cocaína y heroína a Puerto Rico indirectamente desde el oeste a través de isla de La Española o desde el este a través de las islas de las Antillas Menores. La principal ruta de tráfico de cocaína al oeste de Puerto Rico es de Venezuela a La Española y luego a través de La Española, principalmente la República Dominicana. La principal ruta de tráfico de cocaína hacia el este de Puerto Rico se extiende desde Venezuela hasta St. Martin, pasando por St. Thomas, Vieques o Culebra”.

Las agencias federales han podido identificar que las drogas suelen ser transportadas unidas a carga comercial legítima a bordo de medios de transporte marítimos o aéreos. Las agencias federales y locales que componen los grupos de trabajo para enfrentar el narcotráfico han concluido que “el contrabando de drogas en contenedores es una amenaza marítima significativa para Puerto Rico. La vasta y creciente cantidad de bienes que se trasbordan a través de la región cada año brinda a los traficantes de drogas amplias oportunidades para contrabandear drogas ilícitas hacía, a través y fuera del área”.