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Necesitamos cambios con espuelas

A menos que hayas estado en un retiro silencioso o escondido debajo de la tierra, todos estamos al tanto de la cadena de escándalos que ha salido a la luz pública durante las últimas semanas. Una acción vale más que mil palabras y han quedado al descubierto los actos de corrupción de la administración de turno y la forma de pensar del Gobernador de Puerto Rico cuando leemos cómo intercambia con miembros de su gabinete burlas, insultos y politiquería en pleno contexto de reestructuración financiera y recuperación post-María. Estos hechos ocurren porque se toman decisiones públicas a puerta cerrada.

Según El Foro Económico Mundial, la corrupción a nivel global nos cuesta alrededor de 3.6 trillones de dólares anuales, debilitando las instituciones públicas, obstruyendo el desarrollo socio-económico y aumentando la desigualdad e inequidad social. La corrupción tiende a fructificar cuando hay mayor secretismo, porque permite completa discreción al oficial público de tomar decisiones sin consecuencias. Ese secretismo se elimina con transparencia. Sin transparencia no tenemos información, y sin información, no sabemos ni el qué, ni el cómo, ni el porqué de las decisiones que toman los líderes que escogimos con nuestro dinero. Esta falta de información también nos cohíbe de poder determinar de forma fundada si lo que hace el gobierno es lo que necesitamos como pueblo, o si se necesita un cambio. Por eso no podemos permitir que los proyectos de ley de 'transparencia' (P.C. 1095) y 'datos abiertos' (P.S. 0236) los cuales intentan quebrantar nuestro derecho a saber, conocer y entender, se conviertan en ley. Por eso tenemos que proteger nuestro derecho constitucional a la información. Por eso es vital que nos unamos y activemos para pedir mayor transparencia y convertirnos en usuarios de información pública, volviéndonos partícipes de la toma de decisiones de nuestro país.

Sí, el gobernador y sus 'brothers' tenían que retirarse de sus puestos, pero necesitamos cambiar las reglas del juego. Las decisiones no se pueden seguir tomando a puerta cerrada. Los proyectos de ley no se pueden pasar sin participación/vistas públicas y/o durante los fines de semana. Las políticas y prioridades no se pueden definir sin presentar espacios inclusivos de participación y colaboración.

Entonces, en vez de 'cortar cabezas', debemos agradecerle a los 'chotas' y los 'inconformes', o sea a la resistencia interna por no tener miedo a decir y hacer lo necesario para luchar por traer transparencia e integridad a nuestros procesos gubernamentales. También los invito a que asumamos con orgullo nuestra responsabilidad como entes participativos de la democracia en la que vivimos. Escojamos nuestro tema de interés y participemos. No tengamos miedo a preguntar, pedir un espacio y usar nuestra voz, y apreciemos a esos oficiales públicos y líderes políticos que respaldan estas prácticas, aún cuando lo que queremos expresar no necesariamente es lo que desean escuchar. No seamos cómodos y esperemos a que otros tomen decisiones por nosotros. No permitamos que las renuncias sean sinónimo de cambio de un corrupto por otro.

Arreglemos la grieta que hace peligrar nuestra débil estructura gubernamental. Necesitamos una reforma real, enfocada en fortalecer nuestras leyes, políticas y prácticas, y todos debemos ser parte del proceso. Demos un primer paso firmando esta petición para enmendar y fortalecer los proyectos de ley de 'transparencia' (P.C. 1095) y 'datos abiertos' (P.S. 0236).

*La autora es Consultora de Gobernanza del Banco Mundial y cuenta con más de 10 años de experiencia en política pública nacional e internacional, así como cocreadora del blog/podcast de transparencia Más Claro No Canta Un Gallo y miembro de la Red de Transparencia.