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Negocio de la Salud

Sistema de salud limitado y positivos no detectados, lo que está detrás del toque de queda

El médico andaluz Jesús Candel, izquierda, en un video de ayer ilustrando las presiones que el coronavirus pone en el sistema de salud español. (YouTube)
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Detrás del toque de queda de dos semanas decretado por la Gobernadora se libra una carrera contra lo desconocido, cuál es la prevalencia real del coronavirus en Puerto Rico en este momento, y contra lo conocido, que la enfermedad ha hecho estragos en los recursos de los sistemas de salud y que, el de Puerto Rico, está limitado.

En cuanto a lo todavía desconocido, la prevalencia real del virus, es un elemento que deriva directamente de la lentitud en el procesamiento de pruebas diagnósticas por factores que van desde limitarse solo al sistema de pruebas del muy criticado Centro para el Control de Enfermedades (CDC) del gobierno federal, hasta errores en el manejo de las muestras (lo cual le costó la posición al exsecretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, y el resistir el criterio de los médicos sobre cuándo es que hay que hacer una prueba. Ejemplo de esto es el paciente del oncólogo Fernando Cabanillas al que Salud se resistía a hacerle la prueba y, por presión pública, se le hizo y arrojó positivo al coronavirus. A este paciente no se le hacía la prueba porque no había viajado a un lugar con brote conocido, el criterio que domina todavía en el Departamento de Salud, pero su hija sí lo había hecho.

La Administración Vázquez Garced celebró ayer que las pruebas hasta ahora se han dividido entre 9 negativas, cinco positivas y cuatro en espera de resultados, pero, a la misma vez, confirmaron que han recibido 245 consultas hospitalarias por pacientes que deberían ser sometidos a las pruebas debido a sospecha de coronavirus. Es decir, solo se han sometido a prueba el 7% de los casos consultados, asumiendo que este número sea el total de consultas porque Salud no aclaró a qué periodo de tiempo correspondía esta cantidad de consultas. Por otro lado, tan solo en un día, el Departamento de Salud recibió 227 consultas de personas que llamaron a una línea directa porque sospechaban tener la enfermedad.

Ayer, la Organización Mundial de la Salud, se quejó de lo atrasado que está el proceso de pruebas en varios países. "Tenemos un mensaje simple para todos los países: realicen pruebas a todos los casos sospechosos", dijo su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

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También ayer, un estudio clínico puso en perspectiva mortal el peligro de enfrentar este virus sin conocer realmente cuán regado está en la población. El equipo de investigadores médicos dijo en la revista Science que los casos no detectados de coronavirus, muchos de ellos con síntomas leves, fueron los grandes responsables de la rápida propagación de COVID-19 en China.

“Si supiéramos la prevalencia real en la poblaciión... podríamos hacer un gran trabajo en planificar para esto”, dijo a HuffPost el experto de la Universidad de Yale, Howard Forman, sobre las fallas en las pruebas.

Las pruebas, por tanto, son el eslabón perdido entre lo desconocido, cuánta gente está infectada, y lo conocido... las limitaciones del sistema de salud.

En Italia, foco de infección en Europa, ya se entró en una fase en la que no hay suficientes camas de cuidado intensivo, aparatos médicos ni personal para atender todos los casos de coronavirus, por lo que pacientes de mayor edad y con condiciones crónicas mueren en ocasiones por no recibir el tratamiento que necesitan. Es decir, pacientes más jóvenes y con menos condiciones de salud crónicas son priorizados por encima de pacientes de mayor edad que pueden presentar otras condiciones que empeoran su cuadro clínico, como hipertensión, diabetes y enfermedades coronarias.

Y un ángulo que se escapa al concentrar la visión en el coronavirus es que los recursos que de súbito se tienen que dedicar a esta nueva enfermedad, son también recursos que se quitan de la atención de otras condiciones más conocidas y comunes.

Un estudio publicado la semana pasada encontró que esa combinación de edad y enfermedades crónicas era el que exhibía la mayor cantidad de víctimas mortales del COVID-19 en China y se trata también de una combinación de edad y condiciones crónicas que marca la demografia en Puerto Rico. Ayer, el presidente de la Corporación para la Sustentabilidad Ambiental (COSUAM), profesor Ángel Torres Valcarcel, publicó un Índice de Vulnerabilidad Social ante el COVID-19 que resalta cómo aproximadamente 20% de la población en Puerto Rico tiene más de 60 años, y cerca de la mitad está en alto riesgo por tener una de las condiciones crónicas relacionadas a la mortandad por coronavirus.

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Después de que NotiCel insistiera varias veces, funcionarios de Salud precisaron que tienen contabilizadas en la Isla 702 cuartos de cuidado intensivo y 382 cuartos de “presión negativa” (unidades en las que el aire no circula hacia afuera, para ayudar a contener infecciones). En cuanto a ventiladores artificiales, hay 888, de los cuales están en uso hoy 345, por lo que hay disponibles el 61%.

“Aquí lo importante es que tratemos de contener la situación en Puerto Rico, porque se han reportado como cinco casos y ese número puede crecer de momento”, dijo el director ejecutivo de la Asociación de Hospitales, Jaime Plá Cortés.

¿Cuántos de esos dos elementos, cuartos de intensivos y ventiladores, se necesitarían? No se sabe con certeza, pero los estimados en Estados Unidos son que un tercio de la población puede infectarse, con 15% mostrando necesidad de oxígeno y 5% necesidad de ventilador. En Puerto Rico, esos parámetros llevarían a 960,000 infectados, de los cuales 144,000 necesitarían oxígeno y 48,000 ventilador. Esto no ocurría todo a la vez, simultáneamente, pero pinta un cuadro claro de cómo nuestro sector sanitario se encuentra en jaque con el coronavirus.

“La cosa más grande y terrible que podemos enfrentar es el racionamiento de los ventiladores... espero que no tengamos que hacer esas decisiones de vida o muerte”, dijo al New York Times el experto de la Universidad de John Hopkins, Gabe Kelen, en referencia a lo crucial que son estos equipos en el tratamiento del coronavirus que, esencialmente se ensaña contra los pulmones de sus víctimas.

Pese a las advertencias de la OMS sobre la fácil propagación de este virus (en España los casos registraron una duplicación en solo 24 horas y en Nueva York fueron de 1 caso el 2 de marzo a 950 casos el 16 de marzo), el Departamento de Salud de Puerto Rico descansa tranquilo sobre los espacios disponibles.

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“Los hospitales han tomado todas las precauciones pertinentes y siempre han tenido sus protocolos de cómo atender este tipo de situaciones, que son los protocolos de desastres”, añadió Plá Cortés, mientras que Jessica Cabrera, directora de la Oficina de Bioseguridad del Departamento de Salud, dijo sobre los ventiladores que “hay instituciones que rentan con compañías privadas, una especie de leasing, por lo que ese número de 888 puede cambiar".

Esta confianza en que el mercado puede proveer para cualquier necesidad que surja contrasta con la experiencia en Europa, donde los países más afectados buscan desesperadamente suministros como mascarillas, batas y los propios ventiladores y con declaraciones del presidente Donald Trump, quien ayer mismo le dijo a los gobernadores en una teleconferencia que no cuenten con conseguir suministros con el gobierno federal, que hagan preparativos para obtenerlos por otros suplidores.

Otro recurso que puede verse rápidamente afectado en la lucha contra el coronavirus es propiamente el recurso humano del sistema de salud, médicos, enfermeras, terapistas y otros. Ya en España e Italia las jornadas extenuantes y la exposición constante al virus ha llevado a que el personal médico no falte por puro cansancio o por la necesidad de ponerse en cuarentena por sospecha de contagio. En España el gobierno ha restringido los movimientos de los médicos residentes y ha flexibilizado los requisitos de licencia para poder inyectar más personal a su sobrecargado sistema.

Y es en esa coyuntura que se sitúa la orden ejecutiva que dicta aislamiento social por dos semanas con miras a detener la propagación y que no llegue a los números a los que sabemos que puede llegar por experiencia en otros países que no tomaron estas medidas.

De hecho, las características comúnes que tienen tres jurisdicciones que han podido contener la propagación (Taiwan, Hong Kong y Singapur) son: (1) restricciones de viaje que eviten la entrada de nuevos casos (algo en lo que aquí se falló cuando se permitió el desembarco de pasajeros y tripulantes del crucero Costa Luminosa el 8 de marzo, el cual ha demostrado ser un foco de infección, así como la llegada de vuelos de España sin cernimiento), (2) poner en cuarentena los casos conocidos y (3) suprimir la transmisión comunitaria mediante reducir el contacto social (lo cual pretende la orden ejecutiva del domingo pasado).

Periodista con más de 20 años de experiencia en temas de espectáculos, arte y cultura, tanto para el mundo de los impresos y como para el digital. Egresada de la Universidad de Puerto Rico, fanática de las novelas y de los cuentos de su hija.
Periodista que cubre temas de gobierno, tribunales y política. También le interesan los deportes, las películas y la música. Es exalumna de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.