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Economía

Un gran reto reconstruir comunidades devastadas por Fiona

Así lo advierte en su más reciente publicación el Centro para Una Nueva Economía.

Imagen de una comunidad afectada en el pueblo de Salinas.
Foto: Luis López / Especial para NotiCel

Reconstruir las comunidades devastadas en un plazo de tiempo reducido, a menudo haciendo malabarismos entre las demandas y los problemas que surgen a diario, y que son igualmente urgentes, puede resultar un reto incluso en las jurisdicciones mejor preparadas, advierte en su más reciente publicación el Centro para Una Nueva Economía (CNE).

En el artículo firmado por su director de Política Pública, Sergio M. Marxuach, y publicado en su CNE Review, recuerda que “después del huracán María, estas tensiones se magnificaron en Puerto Rico porque no sólo se estaba administrando un proceso de recuperación a gran escala, sino que también se atravesaba la mayor quiebra municipal de la historia de Estados Unidos”.

Y ahora, por supuesto, agrega, “tenemos que abordar los daños causados por el huracán Fiona”.

Resalta además Marxuach, que en cualquier momento en un contexto postdesastre, hay muchos actores que trabajan de forma rápida e independiente, y que dependen de información incompleta, y sus interacciones e intersecciones son importantes durante cada etapa del proceso.

Dramatiza su afirmación con una cita de los que describe como los expertos en recuperación postdesastre, Robert B. Olshansky y Laurie A. Johnson, quienes después del huracán Katrina en Nueva Orleans, destacaron la importancia de superar los problemas imprevistos:

"La coordinación es fundamental para la recuperación, debido a que muchos actores trabajan en un marco de tiempo comprimido y con un flujo de información limitado. La única manera de funcionar eficazmente en un entorno caótico e incierto es brindar información a los actores de forma sistemática y estar en coordinación con ellos regularmente”, dijeron los citados.

La publicación del CNE incluye un balance de la situación al momento de publicarse el artículo, este martes 27 de septiembre.

Reconoce que nueve días después de que el huracán Fiona tocara tierra en Puerto Rico, todavía habían aproximadamente 500,000 clientes sin electricidad en Puerto Rico, y añade, que “esta situación ha generado un acalorado debate público sobre a quién se le atribuye la culpabilidad por la falta de energía eléctrica en Puerto Rico”.

Sostiene que “algunos culpan a la AEE, otros señalan a LUMA, el operador privado de la red” y establece que “en nuestra opinión, este tipo de señalamiento no es muy útil, especialmente en medio de la respuesta de emergencia al huracán Fiona”.

Marxuach afirma que, en general, la demanda y la oferta de electricidad en un sistema eléctrico determinado tienen que estar en equilibrio en todo momento para evitar interrupciones peligrosas en el sistema que puedan provocar apagones.

“Si todas las unidades de generación funcionan perfectamente, pero hay averías en la red de transmisión y distribución, no será posible suministrar electricidad para satisfacer toda la demanda. Y, a la inversa, si el sistema de transmisión y distribución está funcionando perfectamente, pero la generación es insuficiente, algunos clientes se quedarán inevitablemente sin energía eléctrica”, agrega.
 
Resalta que, antes de Fiona, tanto la flota de generación de la AEE como la red de transmisión y distribución estaban en mal estado, y sostiene que el huracán empeoró las cosas: causó daños generalizados en la red y las lluvias asociadas aparentemente también afectaron algunas unidades de generación.

“Teniendo en cuenta lo que he mencionado anteriormente, se pueden imaginar las dificultades que supone poner a funcionar todo el sistema nuevamente”, afirma.

Concluye que “en las mejores circunstancias, mantener el sistema eléctrico funcionando requiere una estrecha coordinación entre LUMA y todos los productores de energía a gran escala de Puerto Rico. Después de una tormenta devastadora, esa coordinación no sólo es indispensable, es vital”.

El recuento contenido en el escrito señala que en ese momento, aparentemente, han llegado suficientes suministros a Puerto Rico, pero hay problemas para descargar el combustible de los barcos de carga a los tanques en tierra y a los camiones de entrega, lo que está creando problemas para supermercados, hospitales y empresas que actualmente dependen de generadores para seguir funcionando a un ritmo normal

Añade que según informa la prensa al menos 16 hospitales siguen dependiendo de generadores para su funcionamiento y algunos de ellos tienen dificultades para obtener un suministro adecuado, mientras que al no hay datos sobre el número de viviendas con daños a causa del huracán Fiona.

Indica además que 92 refugios permanecen abiertos y aproximadamente 178 personas siguen quedándose en ellos y que según los datos oficiales del gobierno el 85.96% de los las antenas de telecomunicaciones están en servicio.

En ese momento se informaba que el 67% de los clientes tenían servicio eléctrico, y el el 87% de los clientes de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico tenían servicio de agua potable.

Por otro lado, los puertos marítimos habían abierto, los autobuses y los trenes funcionaban con normalidad y el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín funcionaba con normalidad. Por el contrario, muchas carreteras permanecían inundadas o inaccesibles debido a la acumulación de escombros o deslizamientos de tierra.