Log In


Reset Password
SAN JUAN WEATHER
Mundo

9/11: cuando el terrorismo sacudió a Nueva York

Diecinueve años después, la pandemia ha provocado una ceremonia de recordación más recatada, mientras los aeropuertos flexibilizan algunas guías creadas luego de los ataques terroristas.

La mañana de 11 de septiembre de 2001, terroristas estrellaron dos aviones contra las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York.
Foto: Archivo/EFE

La conmemoración de los 19 años de los ataques terroristas en Nueva York se verán marcados por la lucha por preservar la memoria y cumplir la promesa de “nunca olvidar” y por una pandemia de COVID-19 que insta a las modificaciones o cancelaciones de actos de recordación para garantizar la vida.

El 11 de septiembre de 2001 (9/11), terroristas identificados como pertenecientes al grupo al-Qaida estrellaron aviones en las Torres Gemelas en la Gran Manzana, un tercer avión impactó el Pentágono en las afueras de Washington D.C. y un cuarto avión se estrelló en un área rural en Shanksville, Pensilvania.

En el 2014, casi 13 años después del trágico evento, el museo conmemorativo abrió sus puertas al público, ubicado en las inmediaciones del espacio en donde se encontraban las Torres Gemelas y donde ubica un memorial con lo nombres de las casi 3,000 víctimas. Es allí donde cada año las familias de los fallecidos leen sus nombres en voz alta cada 11 de septiembre y claman porque nunca sean olvidados.

Esta vez, en cambio, las familias no estarán presentes en el acto ante las exigencias de distanciamiento social del COVID-19. En su lugar, una grabación de los nombres retumbará por unas bocinas en la plaza. Los presentes, deben practicar el distanciamiento social y la aglomeración de grandes grupos de personas está prohibida. Los familiares también podrán entrar al museo, que lleva seis meses cerrado.

De acuerdo a diversos medios noticiosos de los Estados Unidos, algunos familiares de las víctimas creen que estos cambios llegaron en el momento perfecto para acelerar el olvido, ya que los pasados 19 años y la construcción de los museos y espacios conmemorativos no han estado ausentes de controversia.

En Nueva York, por ejemplo, muchas de las familias cuestionaron que la estructura sea operada como un museo y no como un área de recordación y duelo. De acuerdo a los reportes, otras personas buscan retar las guías de distanciamiento para anteponer el acto de recordar.

El evento también ocupa un espacio prominente entre las teorías de conspiración más conocidas, las que afirman que el suceso fue planificado por el entonces presidente George W. Bush. Esto, al igual que las modificaciones por el COVID-19, son consideradas como "bofetadas en la cara" y faltas de respeto al honor de los civiles y personal de primera respuesta que perdieron la vida ese día, según entrevistados de NBC New York.

En Pensilvania, la fuente que sirve de memorial quedó cubierta en jabón hace dos días, luego de que unos desconocidos la llenaran de detergente, lo que podría entenderse como una alusión al lavado de manos y proceso de desinfección requerido para prevenir el COVID-19.

En Puerto Rico, son escasos los eventos de recordación, siendo la facción estadista la que encabeza la conmemoración junto a familiares o conocidos de las víctimas, en gran parte a través de las redes sociales.

La pandemia también ha provocado que los aeropuertos en los Estados Unidos flexibilicen algunas guías creadas tras los ataques terroristas.

En noviembre de 2001, y como parte de la respuesta a los eventos del 9/11, el Congreso de los Estados Unidos creó la Administración de Seguridad en la Transportación (TSA, por sus siglas en inglés), para establecer puntos de cotejo en los aeropuertos y aumentar la seguridad.

Uno de los propósitos de esta nueva agencia era confirmar la identificación de los pasajeros y de sus pertenencias. No obstante, TSA ha permitido y hasta exhortado a los pasajeros a utilizar mascarillas o protectores en todo momento a raíz de la pandemia. Las personas solo tendrían que removerlas si el empleado federal lo estima necesario o si ese pasajero desata alguna alarma, de acuerdo al portal de la entidad.

Esto contrasta con las directrices usuales, en que las personas deben ser fácil de identificar a la hora de presentar su identificación.

Como parte de las reglas que TSA implementó a través de los años, se encuentra la conocida Política de los Líquidos 3-1-1 que prohibe que los pasajeros porten envases de más de 3.4 onzas (100ml) con líquidos como enjuagues bucales, aerosoles, pasta de dientes, champú o acondicionador en su equipaje de mano.

Para muchos, esa exigencia carece de sentido y la han objetado de forma consistente. Con el COVID-19, TSA enmendó la regla de forma temporera para permitir que los pasajeros carguen con un desinfectante de manos (“hand sanitizer”) de hasta 12 onzas, sumado a los demás líquidos de hasta 3.4 onzas.

Aunque estos cambios son minúsculos, son ejemplos de cómo los procesos deben adaptarse ante las diferentes crisis que se enfrentan.

Un año después de los ataques, Estados Unidos creó el Departamento de Seguridad Nacional, responsable de prevenir ataques terroristas y de la seguridad en las fronteras.

Mira esta galería de fotos sobre el ataque.

Periodista que cubre temas de gobierno, tribunales y política. También le interesan los deportes, las películas y la música. Es exalumna de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.