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Opiniones

El fundamentalismo de Rodríguez Veve: Un enemigo común

Licenciado Alberto J. Valentín
Foto: Suministrada

Decía Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda de Adolfo Hitler, encargado de ganar la voluntad de los alemanes a favor del Partido Nazi que “una mentira repetida mil veces, se convierte en una verdad”.

Para Goebbels, al igual que para los adeptos a la filosofía maquiavélica el acto de mentir tiene la utilidad innegable de influir en la sociedad, a pesar de sus consecuencias morales o anti-éticas. Estas estrategias mediáticas fueron utilizadas por los nazis en su misión por crear una identidad anti-semita, y en contra de otras minorías como los negros y los homosexuales, que también fueron parte del exterminio masivo promovido por los Nazis en la Segunda Guerra Mundial. Y al parecer, la colega Joanne Rodríguez Veve ha decidido adoptar esta práctica mediática también.

Si existe una palabra en nuestro diccionario que pone a temblar a los puertorriqueños tan pronto la escuchan definitivamente esa es "socialismo". Por años este concepto ha sido mal utilizado por políticos como la senadora Rodríguez Veve, con la finalidad de sembrar miedo, confusión y pánico entre la población.

La demonización del socialismo ha permitido que sectores políticos se aprovechen de ello para adelantar agendas y ambiciones políticas. Hoy la senadora de Proyecto Dignidad recurre al concepto del socialismo y su ya trillada apatía dentro de nuestra sociedad para perpetuar más aún el desconocimiento sobre la perspectiva de género y su verdadera intención: promover una sociedad mucho más inclusiva y equitativa para la mujer.

Y si en algo debo darle crédito a la Senadora es que sabe muy bien cómo desinformar y manipular con elocuencia. Una mentira bien dicha puede convencer a muchos, más si tienes el acceso mediático otorgado por los electores. No importa la veracidad de sus argumentos no importa la correlación que exista y ni siquiera importa la separación de la Iglesia y el Estado, lo que importa es el fin.

Pero es importante que no perdamos de perspectiva la génesis de su discurso: recordemos que la Santa Inquisición también hablaba muy bonito en sus audiencias, y eso no los eximió de torturar a miles de personas en la edad media. Y es que la senadora intenta asustarnos con el socialismo, pero ya la Iglesia nos ha curado de espantos a lo largo de la historia a través de su peculiar forma de interpretar el amor de Dios.

Según la senadora, el socialismo y sus promotores ahora también son los artífices de la perspectiva de género y de promover una educación de equidad. Pero ¿en que momento brincamos de la perspectiva de género al socialismo? Solo la senadora sabe porque como dice el dicho: el papel lo aguanta todo, y como decía Nicolás Macchiavello: “El fin justifica los medios”.

No existe mejor mecanismo de control social que el miedo, que crea una imagen o una idea que favorece los intereses particulares de los miembros de un determinado grupo. Por años, políticos y miembros del sector de base de fe que representa la senadora Rodríguez Veve han utilizado el miedo para tergiversar la verdadera intención de la educación con perspectiva de género. Y debo de decir que hasta hoy, han prevalecido, pero solo hasta hoy.

A pesar de la mal intencionada tergiversación de la senadora Rodríguez Veve y de grupos de base de fe por confundir al Pueblo sobre la perspectiva de género, hoy nos encontramos en la antesala de lo que será un nuevo futuro para Puerto Rico, un futuro lleno de inclusividad, amor y respeto: el comienzo de la educación con perspectiva de género en las escuelas públicas del país. No logrado por “movimientos socialistas” como demagógicamente quiere hacer creer la senadora de Proyecto Dignidad, sino por la lucha de grupos de derechos civiles que poco a poco han visto como nuestra Isla se convierte en la jurisdicción número uno en crímenes de violencia de género contra la mujer. Hoy por hoy, en Puerto Rico asesinan a más mujeres que en cualquier otras jurisdicción, estado o territorio de Estados Unidos. Cada siete días una mujer es asesinada por su pareja en la Isla.

La educación con perspectiva de género tiene el único propósito de crear una generación más inclusiva y empática, una sociedad mucho menos machista, misógina y desigual. La educación con perspectiva de género tiene su génesis en la búsqueda de una igualdad entre los seres humanos, donde exista menos discrimen, menos bullying, menos crímenes de odio y más amor y tolerancia al prójimo.

Cuando hablamos de educación con perspectiva de género nos referimos a un conjunto de herramientas interdisciplinarias y conceptos que permiten identificar, cuestionar y actuar sobre el discrimen, la desigualdad y la exclusión que sufren las mujeres en nuestra sociedad. En otras palabras, la educación con perspectiva de género permite crear una visión social en nuestros estudiantes y en las futuras generaciones que abrirá la puerta a un Puerto Rico mucho más justo, equitativo e inclusivo.

Es momento de que comencemos a dar pasos afirmativos para cambiar nuestra cultura si queremos un mejor Puerto Rico. Es momento de deconstruir y desaprender como sociedad. Es momento de reiniciar y revitalizar nuestras generaciones futuras. La educación con perspectiva de género no es una solución a mediano o corto plazo, y no resolverá nuestros índices de violencia de género de forma inmediata, pero pondrá la semilla de la inclusión, el respeto y la tolerancia en las generaciones futuras de Puerto Rico.

No permitamos que personas como la senadora Rodríguez Veve sigan utilizando sus posiciones de poder para seguir desinformando y abonando al desconocimiento de nuestra sociedad a través del miedo. Escojamos estar del lado correcto de la sociedad, escojamos estar del lado de la sociedad que cree en la inclusión y el amor al prójimo, aprendamos a ser mejores seres humanos y aprendamos a ser mejores Cristianos (para aquellos que lo somos), aprendamos a llevar un mensaje de amor y respeto.

Eduquemos nuestros intelectos y no permitamos que políticos electos se aprovechen de nuestra ignorancia y desconocimiento para apoderarse del discurso de todo un Pueblo.

Alberto J. Valentín es abogado y activista de la comunidad LGBTTQIA.